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Entrevista:PERICO SAMBEAT | MÚSICO

'El jazz es un lenguaje universal que puedes adaptar a cualquier contexto'

El saxofonista Perico Sambeat ha participado en una treintena de álbumes, como coprotagonista o estrella invitada, pero muy pocos como líder. Con el título de Perico, el día 23 de abril Lola Records saca uno de estos últimos al mercado nacional, que será distribuido a escala internacional por Blue Note. En él, el músico valenciano retoma, en parte, una línea de encuentro con el flamenco insinuada en Ademuz, un álbum grabado en 1994 en el que contó con la voz de Enrique Morente.

Pregunta. ¿Qué peso tiene el flamenco en este álbum?

Respuesta. Sin buscarlo, más de la mitad del disco está relacionado con el flamenco, con tangos, tanguillos y bulerías, además de lo que llamo descargas.

'Ahora hay más músicos, más escuelas y más festivales de jazz que quieren sólo músicos españoles'

P. Descargas es un término común en la música latina, ¿qué sentido tiene aquí?

R. Yo lo llamo así, descargas flamencas, no sé hasta que punto es el término correcto, pero es simple: se trata de improvisaciones sobre el ritmo de tres cajones percutidos por El Piraña, Marc Miralta y Pepe Motos. Son como colores o breves interludios, con jaleos. Surgieron sin apenas preparativos, nos pusimos a tocar sin una idea preconcebida y al final salieron dos bulerías y una rumba. Yo sólo les dije cómo había que acabar.

P. Lola Records es el sello de Fernando Trueba, que ya declaró su pasión por el jazz latino en la película Calle 54 y se ha apoyado en la música de Michel Camilo en algún otro filme. Con esos antecedentes, ¿se ha sentido obligado a hacer un disco latino?

R. En absoluto. Sí que tenía cierta prevención y cuando hablé con Julio Martí le dije que no sabía si sería capaz de hacer un disco latino, pero la verdad es que no me impusieron nada, me respondieron que podía hacer lo que quisiera.

P. Pero sí que hay ingredientes de latin jazz en el álbum.

R. El disco incluye también dos temas cubanos, los únicos que no son míos. Uno, que me descubrió Javier Colina y se llama Drume Negrita. El otro es un tema de Vicentico Valdés que transcribí yo mismo, porque sus composiciones me parecen fantásticas. Aparte, hay también dos temas straight, es decir, en una línea puramente jazzística.

P. ¿Cómo ensambla todo eso: flamenco, jazz y música latina?

R. Yo le pido al ritmo que camine, me interesa que por sí misma la sección rítmica camine e invite a bailar. Sobre esos ritmos escribo mis temas, que armónicamente tienen una línea específica. Pero para que todo funcione es muy importante contar con los músicos adecuados.

P. En este disco, además de los responsables de los cajones flamencos, ha contado con Marc Miralta a la batería, Javier Colina al contrabajo y Bernardo Sassetti al piano. ¿Son estos los músicos adecuados?

R. Ellos son mi gente, son mi grupo en los últimos años. De hecho, todo el repertorio está hecho en función de estos músicos, porque tanto Marc, como Bernardo y Javier, caminan mucho y bien en los tres palos (latino, flamenco y straight), aparte de ser buenísimos. Estoy tan satisfecho de haber contado con ellos como del resultado: no es habitual escuchar grupos ni discos que caminen tanto en lo latino como en el swing.

P. Se da el caso de que usted igual graba la música del Misteri d'Elx con un coro de cámara, como interpreta en directo música ritual del norte de África con el grupo marroquí Gnaua Alfein. ¿Todo eso sigue siendo jazz?

R. He hecho los proyectos que me ha apetecido y creo que todo lo que hago es jazzístico y es improvisado, pero el jazz es un lenguaje tan universal que puedes adaptarte a cualquier contexto. Dicho esto, reconozco que resulta complejo hacer fusiones tan distintas, con la música gnaua o con el flamenco, que son dos mundos con sus propias reglas. Pero yo no hago guiños, intento mantener mi manera de tocar y no supedito mi personalidad al contexto. En el flamenco, por ejemplo, no intento hacer acordes frigios y huyo de lo obvio. Con una salvedad: a nivel rítmico no huyo de lo obvio, ahí sí le pido al flamenco que camine según sus propias pautas.

P. ¿Cómo surgió su relación con la música marroquí?

R. Fue a raíz de un viaje a Marruecos, donde compré grabaciones de música gnaua y me pareció tremendamente hipnótica y profunda, es parte de un ritual africano. Armónicamente es muy compleja, pero, al mismo tiempo, es muy sencilla desde el punto de vista rítmico. Después ví en directo a Nash Marrakech en Barcelona y, finalmente, Pep Llopis me invitó a unas jornadas sobre nuevas músicas para tocar con uno de los miembros de Nash Marrakech, que dirige el grupo Gnaua Alfein. Todo vino rodado.

P. Después volvieron a tocar juntos en el aniversario de Colp d'Ull, en Canal 9. ¿Tiene intención de grabar con ellos?

R. Tenemos algún concierto más en ciernes y sí, me gustaría grabar, pero preferiría que fuera en directo, aunque no es sencillo.

P. ¿Por qué?

R. Es que la gnaua es una música de trance, con temas que pueden durar 20 minutos y me parece que ahora no se graban muchos pasajes de esa duración.

P. ¿Tiene alguna relación con la gira que hará por Marruecos en mayo?

R. No, es una cosa aparte, voy para hacer cuatro festivales de jazz (Rabat, Tetuán, Casablanca y Tánger) con músicos de jazz: Chris Higgins, David Xirgú y Albert Sanz.

P. El pianista Albert Sanz es uno de los músicos valencianos jóvenes con quien más ha tocado. ¿Qué le parece esta nueva generación?

R. Albert tocaba en mi sexteto, como el trombonista Carlos Martín, cuando no tenían 20 años y ya me asombraban. Nunca tuve que repetirles un consejo dos veces. En ese sentido, yo creo que vivimos buenos tiempos para el jazz, tanto aquí como en Barcelona. Ahora hay más de todo que cuando nosotros empezábamos: más músicos, festivales de jazz que quieren sólo músicos españoles, conciertos donde llenamos y, además, más escuelas. Pero ahí está también el fruto del trabajo de otros músicos de mi generación, como Latino, que ha sido una pieza clave y algún día se le reconocerá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de abril de 2001