Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ALERGOLOGÍA

Terapia de microbios intestinales contra el asma, el eczema y la rinitis alérgicas

La administración de lactobacilos reduce algunas afecciones en los niños

Las alergias y las enfermedades atópicas no son exactamente lo mismo, aunque pueden confundirse. Una reacción alérgica o de hipersensibilidad es una respuesta del sistema inmunitario que afecta al propio organismo cuando trata de eliminar al alérgeno (una partícula de polvo, un alimento, el polen de una planta, el veneno de un insecto, un medicamento y otras muchas sustancias). Esta respuesta inmunológica se lleva a cabo, de forma característica, mediante unos anticuerpos denominados inmunoglobulina E (IgE).

El término de enfermedad atópica designa a un grupo de enfermedades, generalmente hereditarias, que se manifiestan por un aumento de las IgE al inhalar sustancias inofensivas, como el polen, el moho, la caspa de algunos animales o el polvo. Éste es el caso de la rinitis alérgica y el asma alérgica (también se considera el eczema o dermatitis atópica). Estas enfermedades crónicas están creciendo notablemente en los países más desarrollados. De acuerdo con la hipótesis de la higiene, el aumento de las enfermedades atópicas y alérgicas podría deberse a una reducida exposición a los microbios en las primeras fases de la vida. Los probióticos son cultivos de bacterias potencialmente beneficiosas que se encuentran en la microflora intestinal de las personas sanas.

Probiótico eficaz

En este contexto, lo que han hecho Marko Kalliomäki y sus colaboradores del Hospital Central de la Universidad de Turku (Finlandia), es un estudio aleatorio con placebo para comprobar el efecto del Lactobacillus GG (un probiótico seguro y eficaz para el tratamiento de la inflamación alérgica y la alergia alimentaria) en la atopia. En este ensayo clínico, se administró Lactobacillus GG o placebo durante el embarazo a madres que, a su vez, sufrían eczema atópico, rinitis alérgica o asma (o al menos su pareja o un pariente próximo).

Después del parto, las madres tenían la opción de consumir probióticos o dárselos a los bebés hasta los seis meses. El eczema atópico crónico recurrente (principal signo de atopia en niños pequeños) era el principal objetivo del estudio.

Al final de la investigación se diagnosticó eczema a 46 de los 132 niños de dos años estudiados (el 35%); a seis de estos niños se les diagnosticó asma, y a uno rinitis alérgica. La frecuencia del eczema atópico en el grupo que consumió probiótico fue la mitad que en el grupo que recibió placebo (15 de 64 frente a 31 de 68).

'Nuestros resultados sugieren que la microflora intestinal tiene propiedades endógenas especiales para modular el sistema inmune, en buena medida todavía sin explorar. Estas propiedades podrían ser indispensables en la lucha contra el aumento de la frecuencia de la atopia y probablemente de otras enfermedades inmunológicas', explica Kalliomaki.

En opinión de Simon Murch, de la Facultad de Medicina del University College de Londres (Reino Unido) 'estas cifras son interesantes y, si se confirman en otros estudios y son aplicables a otras enfermedades alérgicas, las probióticos podrían representar un importante avance terapéutico'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de abril de 2001