El peor negocio del Racing

Traspasados Salva y Munitis por 3.600 millones, el descenso amenaza al club cántabro

Una gran jugada económica -3.600 millones de pesetas por la venta de dos jugadores, Salva y Munitis- lleva camino de convertirse paradójicamente en el peor negocio del mundo. Quién iba a decirle al Racing que una operación financiera tan redonda, la mayor de su historia, iba a suponerle el riesgo de la ruina deportiva. El equipo santanderino afronta el último tramo de la Liga con la soga al cuello.

Al colista le acecha el fantasma de la Segunda División si no lo remedia el rescatado Gustavo Benítez, tercer entrenador en la temporada, al que vuelve a encomendarse tras haberle dado con la puerta en las narices hace tan sólo nueve meses. Sólo la troika técnica, Goikoetxea-Manzano-Benítez, ha costado más de 300 millones. Y todo, por no hacer las cosas bien desde el principio. 'Los equipos modestos no podemos entrar en la dinámica de los grandes fichajes. Esperaremos a que se produzcan descartes asequibles a nuestro presupuesto [365millones]', argumentó en su día Miguel Ángel Díaz, el presidente del Racing, para justificar la pasividad inversora.

Alegres y confiados, los gestores del Racing no gastaron tiempo ni dinero en buscar una alternativa al Pichichi Salva, el de los 27 goles, y a Munitis. ¿Para qué?, debieron de preguntarse, si tenemos delanteros de sobra y todos internacionales: el gigante noruego Rushfeldt, la torre del equipo con sus 187 centímetros; el colombiano Preciado, cuyo mejor aval sigue siendo el tanto que marcó a Francia en el Campeonato del Mundo; el ruso Bestchasnykh y el canterano Pineda. El Roma de Fabio Capello y Batistuta acudió a El Sardinero, en vísperas del chupinazo liguero, a darles la razón. El Racing ganó por 3-2 y convenció.

A la luz engañosa de este espejismo, parecía que Salva y Munitis no eran tan imprescindibles. Hasta que llegó la hora de la verdad. Andoni Goikoetxea sufrió en sus carnes las carencias ofensivas del conjunto. Así que se fichó al delantero argentino Estévez, procedente del Racing de Avellaneda. Se llegó a decir que era la réplica viva de Munitis por su estatura y capacidad de desborde. Desgraciadamente, sólo se confirmó el primer supuesto.

Con la llegada de Gregorio Manzano se produjo el descarte de Estévez y los fichajes en tromba: Juanma, Ramis, Cárdenas, Magallanes, Mazzoni, Regueiro. Casi 1.000 millones en total. No hacían falta delanteros y ya aparecían hasta en la sopa. Menos mal que el entrenador jiennense, psicólogo y maestro de escuela, encontró una alternativa al dúo Salva-Munitis. El argentino Mazzoni, de 27 años, Pichichi de la Liga suiza, y el uruguayo Regueiro, de 22, internacional del Nacional de Montevideo, hicieron méritos, goles y juego para ganarse la titularidad. Con ellos se vio al mejor Racing, el que vapuleó al Barça por 4-0 y el que ganó al Mallorca y a Las Palmas. Pero...

En vista de que ni Manzano ni el mercado de invierno sacaron al Racing del pozo, el Consejo de Administración ha tomado la decisión más polémica: destituir al preparador andaluz y nombrar como sustituto al paraguayo Gustavo Benítez, a quien devuelve la confianza retirada hace nueve meses. 'Había que buscar un reactivo. Es muy duro ver venir la muerte con los ojos abiertos'. Ésa fue la confesión de Díaz.

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