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El congreso de ERC evita reprobar a Barrera, aunque rechaza sus tesis

El debate precongresual de Esquerra se vio sacudido por la polémica desencadenada por las opiniones de Barrera sobre la inmigración, que la dirección de ERC cortó de raíz para no comprometer el éxito del congreso. La permanente y la ejecutiva aprobaron en su día una declaración de 10 puntos desmarcándose de los planteamientos de su ex líder y dio el caso por cerrado.

Barrera no asistió al congreso que ERC clausuró ayer y nadie pidió reabrir la carpeta para no amplificar las heridas abiertas. No obstante, los dirigentes del partido quisieron lanzar un mensaje rotundo en favor de un catalanismo democrático, que no ve el fenómeno de la inmigración como una amenaza.

Lo hizo primero el histórico Marc Aureli Vila, de 93 años, que fue objeto de un cálido homenaje en el marco de la celebración del 70º aniversario de la fundación del partido. Vila elogió el papel de los inmigrantes que llegaron a Cataluña después de la guerra civil y rememoró su propio exilio en Venezuela. 'En el mundo hay una única raza: la humana', dijo entre aplausos.

En su discurso tras ser reelegido secretario general, Josep Lluís Carod también entró en la polémica, sigilosamente -sin citar a Barrera-, pero en tono solemne. El líder independentista defendió un 'catalanismo integrador y abierto' que se adapte a la Cataluña actual, 'muy distinta de la de hace 50 años'. Carod hizo un llamamiento a todos los ciudadanos de Cataluña, con independencia de su lugar de origen, a 'construir referentes comunes' que respeten las distintas culturas que conviven en la comunidad.

Dolido

El líder de ERC se mostró muy dolido por algunas de las críticas recibidas por Esquerra como consencuencia del caso Barrera, especialmente las procedentes del entorno del Partido Popular (PP), al que no citó explícitamente: '¡No estamos dispuestos a que la gente que se ha pasado 40 años celebrando el Día de la Raza nos quiera dar lecciones sobre racismo y xenofobia!', afirmó, lo que provocó una atronadora ovación de los congresistas, deseosos de liberar la tensión acumulada por la polémica.

Pese a la firmeza, el congreso no aprobó ninguna moción específica sobre el asunto y Barrera seguirá como miembro vitalicio del consejo nacional en tanto que ex presidente del partido.Carod ha salido reforzado del congreso que ayer se clausuró en Tarragona al obtener un amplísimo respaldo a su propuesta de abandonar las actitudes de resistencia y obtener vía libre para buscar en el futuro la entrada de ERC en el Gobierno catalán. Además, el congreso lo ha situado como líder indiscutido del partido -Marc Aureli Vila llegó a hablar incluso de 'guía'-, y su candidatura a la secretaría general fue respaldada por el 89% de los congresistas, si bien en el cónclave anterior, celebrado en 1998, alcanzó el 95%.

No obstante, el aparato del partido, controlado por el diputado al Congreso Joan Puigcercós, dio a lo largo del congreso varias señales de que conserva intacto su poder, a pesar de que Puigcercós ha dejado por decisión propia la vicesecretaría de coordinación interna. De los 25 miembros elegidos para formar parte del consejo nacional, 24 forman parte del sector que encabeza Puigcercós, según informaron fuentes del partido.

El único militante que se coló en el encasillado es el ex líder de las juventudes y secretario general de UGT de Girona, Camil Ros. El historiador Josep Pinyol, que presentó una enmienda a la totalidad contra la ponencia oficial, también ha quedado fuera del máximo órgano del partido.

La otra señal que dio el aparato fue en las votaciones de los principales cargos del partido al castigar al vicesecretario general de estudios y programas, Carles Bonet, que fue el único que no llegó al 70% de apoyo. En medios de la formación se interpreta su resultado como una represalia por el papel que tuvo en la salida de David Minoves -un estrecho colaborador de Puigcercós- de la dirección del partido en la federación de Barcelona.

Bonet cosechó sólo el 65% de los votos y el vicesecretario de relaciones institucionales, Ernest Benach -un dirigente de la total confianza de Carod-, se quedó en el 71%. Mejor suerte tuvieron el nuevo responsable de organización, Carmel Mòdol (75%); el vicesecretario general de economía, Josep Huguet (77%); la vicesecretaria para la igualdad, Carme Porta (78%), y el nuevo portavoz, Joan Ridao (78%). El más votado fue el presidente, Jordi Carbonell: el veterano dirigente logró el respaldo de 720 congresistas, lo que supone el 94% de los votos emitidos.

A la nueva permanente se incorporará también el teniente de alcalde de Barcelona Jordi Portabella, que logra de este modo superar el ostracismo interno en que se encontraba desde que Àngel Colom abandonó el partido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de marzo de 2001