Entrevista:JOSÉ LUIS GONZÁLEZ VERA | POETA Y FILÓLOGO

'La vida es lo que menos comprendo'

Filólogo, crítico literario, profesor de Literatura, articulista de opinión en varios diarios y hasta hace bien poco poeta para su intimidad, José Luis González Vera (Antequera, 1964) acaba de ver publicado su primer poemario, Los barrios lentos, con el que se inaugura la colección La lámpara verde de la revista literaria Puente de plata. Una colección de poemas sinceros llenos de personajes suburbiales que sobreviven entre la crueldad y la ternura.

Pregunta. ¿Por qué son lentos sus barrios?

Respuesta. Están llenos de gente en paro, jubilados en la cola del banco y coches viejos sin aparcamiento. No hay dónde ir. No hay prisa hasta la telenovela de la tarde.

P. Como filólogo, especializado en destripar poesía ajena, ¿le dura mucho la suya entre las zarpas del análisis?

R. Demasiado. Le tengo miedo a publicar. Con mis textos no tengo piedad y los buenos amigos poetas, menos. Soy un escritor lento.

P. ¿Como se supera la timidez de publicar?

R. Por la esperanza de salir en el programa de Ana Rosa Quintana.

P. El suyo es un libro descarnado y canalla en escenarios, personajes y temática, donde el discurso toma el ritmo y lugares de la Poesía de la Experiencia. ¿Línea Benjamín Pardo y Juan Manuel Villalba?

R. A ambos los admiro. Yo hablo de las calles en las que me he criado, y de las que huyo, de los personajes que pudieron habitarlas. La experiencia en literatura hay que tamizarla para lograr en el lector el sentimiento exacto que se busca provocar.

P. Con tanta puta, yonqui y quinqui como sale en su libro, ¿cree que está dando buen ejemplo para sus alumnos?

R. Seguramente, alguno me inspirará más de un poema.

P. Cada uno de sus poemas está dedicado a alguien.

R. Dos de los homenajeados me han asegurado que no leerán mi libro. Junto con el que compre mamá, serán, al menos, 18 lectores.

P. ¿Por qué se pone a escribir poesía? ¿No basta con vivir?

R. El poeta tiene la maldición de ver la tristeza en mitad de una fiesta. A las situaciones trágicas que crea la vida les intento dar un tinte de ternura: un asesino que oye a Mozart mientras descuartiza. No, no me basta con vivir: la vida es lo que menos comprendo.

P. ¿Le fascina eso que los burgueses llaman 'el lado oscuro'?

R. Me encanta el lado amable del lado oscuro. El beso de una puta es más noble que el abrazo de un banquero.

P. ¿Las aulas no alimentan suficientemente el espíritu?

R. El espíritu huyó de las aulas hace tiempo.

P. ¿Y a sus alumnos les interesa la literatura?

R. Hace mucho que no tengo alumnos. Hay adolescentes, eso sí, que entran en mi aula, pero eso es otra cosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 12 de marzo de 2001.

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