La Guardia Civil detiene a un hombre por retener a una mujer nigeriana

Carlos López Touzón, de 50 años, fue puesto a disposición judicial por la Guardia Civil en A Coruña, acusado de detención ilegal por haber retenido durante más de dos años a una mujer nigeriana, G.M.A, de 36 años. En el momento de ser liberada por agentes del cuartel de Oleiros, la mujer llevaba tres semanas enferma, sin apenas ingerir alimentos. Fue trasladada al hospital Juan Canalejo, donde permanece ingresada con síntomas de desnutrición.

Según informó la Guardia Civil, el detenido había conocido a la mujer en un club de alterne de Quiroga (Lugo) en 1998, adonde había llegado después de trabajar dos años en establecimientos similares de Madrid. El detenido se ofreció a ayudarla a pagar la deuda que tenía con la organización que la había introducido ilegalmente en España en 1996, unos 16.000 dólares (un millón de pesetas), según publicó ayer La Voz de Galicia. Desde entonces, ambos vivieron unos meses en la localidad lucense de Monforte de Lemos y después se trasladaron a A Coruña. En esta ciudad, Carlos López cogió el traspaso de un bar. G. M. A. trabajaba allí durante el día y por la noche lo hacía en un club de la vecina localidad de Arteixo, hasta que perdió el empleo nocturno por falta de rendimiento.

Recluida en un bar

Hace unos meses, la mujer confesó a una amiga que hizo en A Coruña, Elisabeth N., de nacionalidad keniata, que Carlos López la tenía recluida en otro bar que había arrendado, La Orensana, en el término municipal de Cambre, bajo la amenaza de denunciar su situación irregular en España. 'Yo únicamente los veía alguna que otra noche, esperando el bus para A Coruña', aseguraba ayer una vecina de Cambre. 'Ella no atendía el bar, estaba siempre en la cocina. Hace días que no la veía y el dueño me dijo que estaba enferma con gripe', señalaba un cliente que frecuentaba el establecimiento. Los vecinos próximos al bar coinciden en que no notaban actitudes extrañas en ninguno de los dos.

Elisabeth N. intentó conocer la situación de G. M. A. hace quince días, y Carlos López le contestó que había vuelto a su país. Decidió comunicar lo que sabía a una organización llamada Intampex (Integración y Amparo del Inmigrante Extranjero).

El pasado día 3, agentes del cuartel de Oleiros se presentaron en el bar. G. M. A. estaba en la cocina, tendida en un colchón. Ante su estado de salud, los agentes trasladaron a la mujer en ambulancia al hospital. Carlos López fue detenido por agentes del Equipo de Protección Mujer Menor (EMUME) y puesto a disposición del juzgado de guardia, que ordenó su detención durante un periodo de 72 horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 06 de marzo de 2001.

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