Juicio contra un médico que confundió una borrachera con una lesión medular

El ministerio fiscal mantuvo ayer su petición de pena de prisión de dos años y cuatro meses y una multa de 15 millones de pesetas para un médico que diagnosticó solamente los efectos de una borrachera a un paciente que había sufrido una paliza de la que quedó tetrapléjico y que murió ocho meses después. Junto al médico acusado de imprudencia profesional se sientan también como acusados de un delito de homicidio lo dos hombres que propinaron la paliza al fallecido, para quienes el fiscal pide 12 años de cárcel.

Los hechos ocurrieron el 4 de diciembre de 1994 en el Centro de Salud de Guadix, en el que ingresó Manuel Machado Molero, que había tenido una reyerta con José Luis M.M. y Emilio B.L. a causa de una discusión. El médico, al inspeccionar al paciente, que había bebido alcohol, diagnosticó que presentaba una intoxicación etílica pese a que ésta se quejaba de que no podía moverse y lo envió en una ambulancia a su casa sin darle más importancia al asunto. A la mañana siguiente, el paciente ingresó en otro centro en donde se le diagnosticó una tetraplegia. Ocho meses más tarde falleció a causa de una insuficiencia respiratoria.

El médico, Francisco José L.N., de 51 años, declaró ayer en el juicio que cuando examinó al paciente éste presentaba tono muscular y realizaba movimientos ligeros. El doctor atribuyó también a la 'algarabía' que se había producido en el centro médico con el ingreso del paciente el que no le hubiera dedicado más atención. El acusado también alegó que el paciente hablaba de forma ininteligible y apenas balbuceaba, lo que atribuyó a una gran ingestión de alcohol.

Los dos acusados de homicidio relataron, por su parte, que los golpes que le propinaron a Machado no habían sido 'importantes' y que, cuando éste balbuceó: 'Me han partido', fue cuando decidieron trasladarlo a un centro de urgencias sobre una puerta que habían descolgado.

Una vez examinado y devuelto a su casa, Manuel Machado continuó quejándose de que no podía moverse, por lo que su esposa decidió llamar de nuevo al Centro de Salud para pedir ayuda. La celadora de guardia, que la atendió al teléfono, y para la que el fiscal pide tres meses de prisión por omisión del deber de socorro, le repondió que ninguna persona del centro iba a ir hasta su casa porque lo único que tenía su marido era 'una borrachera'.

El fiscal insistió ayer en que el médico había realizado tan sólo una exploración superficial, cuando el paciente no dejaba de quejarse, y que, sin prestarle mayor atención, decidió enviarlo a su domicilio sin contemplar que pudiera sufrir otro tipo de lesiones. Otros casos han demostrado que es frecuente que una lesión cerebral fatal presente en principio los mismos síntomas que una borrachera.

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