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Reportaje:

El último 'zushpiro'

La irrupción de un nuevo artista de nombre Evru coincide con la desaparición de Zush en el Macba

Ayer fue un día especial para Zush. Lo del 23-F era mera coincidencia. Se trataba del día en el que había decidido abandonar la personalidad artística de Zush, conferida a un tal Albert Porta por un esquizofrénico. La jornada tuvo una parte pública con una fiesta en el Museo de Arte contemporáneo de Barcelona (Macba) a la que asistieron unas 500 personas que quisieron ser testigos de la transmutación. Zusch no paró de recibir llamadas en su aposento del Macba, donde hasta el 4 de marzo se presenta una retrospectiva de su obra. Uno de sus hijos le telefoneó para preguntarle cómo tendría que llamarle a partir de ese momento. Incluso el hasta ayer artista llamado Zush se preocupó por sus nietos. 'Hasta ahora me llamaban avizush, no sé cómo se dirigirán a mí a partir de ahora'.

El nuevo personaje tiene como nombre Evru, en clara alusión al estado Evrugo, que fundó cuando era Zush. 'Es una especie de abandono de la persona para transformarme en el concepto que hasta ahora había desarrollado'. Detrás de esa transmutación se encuentra su declaración de principios como artista. 'Pienso que en el arte lo importante es la obra, no el autor. Yo cuestiono el concepto de autoría y creo que el trabajo de Evru se encaminará a la colaboración en equipo'. Para Zush se ha producido un cambio que representa el paso de un artista psicomanual del siglo pasado a un artcienmist (artista, científico y místico) del actual.

De su estancia en el Macba destacó su vivencia con jóvenes discapacitados que han realizado talleres con él. 'Me interesan las ideas de la nueva psiquiatría, que considera la locura como un estado de la persona que cuando tiene que hacer el tránsito a lo que consideramos normalidad no lo hace. Por eso, tenemos que aprender sus pautas, y ellos, que la sociedad tiene reglas diferentes a las de su comportamiento'.

Como Evru, tiene pensado vender sus obras más caras que cuando era Zush, aunque sabe que un fracaso sería lamentable. 'Sería un desastre que tuviera que volver a ser Zush, aunque es factible, porque no ha muerto, sólo se ha esfumado'. Pocos antes de su desaparición, Zush analizaba el sentido de su acción. 'Bajo los cimientos del Macba hay un cementerio y mi última exposición en Madrid la hice en un antiguo hospital'. Pese a esta visión un tanto necrológica, las últimas horas de Zush fueron una fiesta. En primer lugar se celebró el concierto de Nublafelizpezush + Casino. Tras 45 minutos de música electrónica -con el contratiempo del incendio de un altavoz-, Zusch se trasladó a la Casa del Dibujo. Una imagen virtual apareció en una pantalla y el Zusch físico despareció. Evru hizo su irrupción. Zusch había dado el último suspiro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de febrero de 2001