LA OFENSIVA TERRORISTA

ETA asesina a dos obreros en San Sebastián con un coche bomba dirigido a un edil socialista

El objetivo del atentado era el concejal socialista Iñaki Dubreuil, que resultó herido grave

San Sebastián - 22 feb 2001 - 23:00 UTC

ETA asesinó ayer a dos trabajadores de la empresa Elektra S.A., del barrio de Martutene de San Sebastián, en un atentado con coche bomba accionado a distancia y que iba destinado al concejal socialista de Ordizia Iñaki Dubreuil. Sin embargo, éste resultó herido menos grave junto a otros tres empleados, dos de los cuales se encuentran en estado crítico. Con este atentado de carácter indiscriminado, como lo refleja el trágico resultado que ayer se cobraba el comando Donosti, ETA irrumpe en el nuevo panorama político vasco marcado por la reciente convocatoria de elecciones el 13 de mayo realizada por el lehendakari el martes, y que imprime un apretado ritmo electoral a cualquier actividad que se produzca en la comunidad autónoma.

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Los dos trabajadores de Elektra, José Angel Santos Larrañaga, de 40 años, y Josu Leonet, de 31, fueron, además, asesinados en un día simbólico para el socialismo vasco: el primer aniversario de la muerte del portavoz del PSE-EE en el Parlamento Vasco, Fernando Buesa, asesinado también por ETA con un coche bomba que explosionó cuando paseaba junto a su domicilio en el centro de Vitoria. El atentado, además de macabro recordatorio, contiene un mensaje intimidatorio para los dos partidos que desafían a la mayoría nacionalista -el PP y el PSE-EE- en un momento en el que todas las formaciones se disponen a planificar una campaña electoral repleta de citas multitudinarias para las que las medidas de seguridad, no sólo no se podrán garantizar, sino que serán difíciles de establecer.

Indiscriminado

El carácter indiscriminado del atentado, que podía haber registrado un resultado aún más trágico, se puso de manifiesto al conocerse la identidad de las dos víctimas, dos trabajadores anónimos cuyas simpatías políticas se encuentran en el entorno nacionalista. En concreto, Josu Leonet, nacido en Tolosa, era reivindicado por los dirigentes de HB de esta ciudad como uno de los suyos. La presencia del alcalde de Tolosa, Antton Izagirre, de EH, en el Hospital de Aránzazu desde primeras horas de la mañana, y la rueda de prensa que ofreció allí mismo el portavoz de HB, Arnaldo Otegi, para convocar concentraciones de respuesta, así lo atestiguan. Este extremo era matizado ayer tarde por la familia de Leonet, cuya hermana, alcaldesa peneuvista de la localidad de Beizama, denunciaba la 'utilización miserable que algunos políticos están haciendo sobre su militancia' y añadía que 'Josu era una persona total y absolutamente apolítica'.

El Hospital de Aránzazu, hasta donde fueron trasladados los seis heridos y donde posteriormente fallecieron los dos trabajadores, se convirtió en el lugar de cita de políticos y sindicalistas que, tras visitar a los heridos, mostraron su indignación y pidieron la movilización de la sociedad. Aunque las dos víctimas no estaban adscritas a ningún sindicato, el conjunto de las centrales sindicales condenaron este brutal asesinato, a excepción de la abertzale LAB, que se limitó a manifestar su conmoción.

El atentado y el doble asesinato originó una gran conmoción y una rápida reacción en las instituciones vascas. La Junta de Portavoces del Parlamento Vasco decidió por unanimidad suspender el pleno previsto en la cámara. El presidente, Juan María Atutxa, dio posteriormente lectura a una declaración institucional en la que condenaba el atentado, que definió como 'un ejemplo de crueldad, cobardía e inhumanidad de sus autores' y añadía que 'certifica su miseria moral'.

El lehendakari , Juan José Ibarretxe, se desplazó a San Sebastián para visitar a los familiares de las víctimas y allí hizo pública una declaración institucional en la que, además de mostrar su indignación por el atentado, exigió a ETA que 'deje de matar' y 'abandone esta locura', y reclamó a los militantes de Herri Batasuna que si no creen que la violencia es el camino 'levanten la voz' y 'digan no en voz alta'.

El lehendakari anunció su decisión de convocar una manifestación unitaria que fue definitivamente acordada con los partidos políticos en la sede donostiarra del partido socialista ayer por la tarde. La movilización tendrá como lema en bilingüe 'Paz y libertad. ETA no', ya utilizado en la anterior manifestación en repulsa por el asesinato del cocinero donostiarra del barrio de Loyola Ramón Díaz.

Cuatro heridos

A la marcha acudirán los obreros de Elektra, cuya sede, situada a escasísimos metros del lugar del atentado vivió ayer escenas de 'dolor e indignación' contenidas. Los talleres vacíos, el nerviosismo de los empleados, el desconcierto en los pasillos reflejaban la confusión reinante en una compañía que ya sufrió otro atentado en 1985, entonces al incendiarse una empresa de aceite que ocupaba el mismo pabellón industrial.

Los compañeros de trabajo de las víctimas se concentraron al mediodía en señal de protesta por la brutal acción terrorista de ETA. Permanecieron en silencio y consternados durante cinco minutos ocupando todo el frontal de la empresa. Poco antes, la dirección y los trabajadores emitieron un comunicado de 'enérgica protesta' por la 'barbarie', y expresaron su 'cariño, solidaridad y apoyo' hacia sus compañeros muertos y sus familiares.

En el Hospital Nuestra Señora de Aránzazu, en San Sebastián, permanecen ingresados los trabajadores de Elektra Igor Larrea Olano y José Ignacio Urrestarazu y el concejal socialista en Ordizia Iñaki Dubreuil. Los dos primeros fueron internados en la Unidad de Cuidados Intensivos con un pronóstico 'muy grave'. Dubreuil sufre quemaduras de segundo grado en la cara y heridas múltiples. Su escolta, Ignacio Urdangarín, fue dado de alta tras ser trasladado al servicio de cirugía plástica para curarle las lesiones en una mano y el abdomen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de febrero de 2001.

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