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Ruiz-Gallardón ofrece a la oposición un pacto para consensuar las transferencias de Sanidad

Alberto Ruiz-Gallardón ofreció ayer a PSOE-Progresistas e IU un pacto para consensuar todo el proceso de transferencias de Sanidad a la Comunidad. El presidente madrileño aprovechaba una pregunta de su propio grupo para lanzar su propuesta y, de alguna manera, contribuía con su gesto a la normalidad en la que ayer entraba la Cámara madrileña. Porque ayer la crisis de la Asamblea parecía resuelta. Los diputados de la oposición ocupaban sus escaños y participaban en la sesión, después de una semana de conflicto.

Todo empezó el pasado 1 de febrero, cuando el presidente de la Cámara, el popular Jesús Pedroche, decidía suspender de forma definitiva el pleno ante los gritos e insultos que un grupo de invitados por la oposición dirigió al vicepresidente del Gobierno, Luis Eduardo Cortés. Éste había justificado el deterioro de unas viviendas públicas en el maltrato que recibían de sus propios inquilinos, asistentes ese día a la sesión. Los diputados de PSOE e IU decidieron entonces no participar en el pleno por entender que el debate no había finalizado. Y acusaron de autoritarismo al presidente de la Asamblea. En ese pleno se iba a tratar la dimisión del director general de Telemadrid, Silvio González, y la petición de cese del delegado del Gobierno, Francisco Javier Ansuátegui.

Los grupos de oposición decidieron volver ayer a la Cámara una vez que Pedroche anulara las restricciones para los invitados y después de que los propios servicios jurídicos de la Asamblea dictaminasen que, tal y como defendían, la sesión no se había levantado y, en consecuencia, seguía abierta. El dictamen también daba la razón al PP en cuanto a que los temas pendientes de aquel pleno podían trasladarse a otras sesiones. Pero la vuelta de la oposición no significa que el asunto se dé por cerrado. Los dos grupos anunciaron que presentarán un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por lo que consideran una vulneración de los derechos fundamentales de los diputados y de sus representados.

Pero el de ayer era ya un clima de normalidad. Y en ese clima es en el que el presidente madrileño planteó a la oposición su disposición a consensuar las transferencias de Sanidad y la elaboración de la Ley de Ordenación Sanitaria de la Comunidad, que se empezará a debatir antes de que acabe 2001. El día anterior, miércoles -'histórico día para la sanidad española y especialmente para la madrileña', dijo Ruiz-Gallardón-, el Ministerio de Sanidad había iniciado el traspaso de sus competencias a 10 comunidades autónomas. La primera en recibirlas será la de Madrid, que las obtendrá en 2002, un año antes de lo previsto.

Los recursos a transferir incluyen 50.000 funcionarios, 17 hospitales generales -sin contar los militares-, 224 centros de salud, 10.800 camas públicas, 10.491 concertadas con 27 centros sanitarios, 72 dispositivos de atención continuada, 107 equipamientos de alta tecnología y 407 ambulancias. Todo con un coste aproximado de medio billón de pesetas.

Ni PSOE ni IU negaron la colaboración que demandaba el presidente. Todo lo contrario. Pero, minutos depués de escuchar la oferta, Caridad García, portavoz de IU, advertía de que el consenso sólo sería posible si la gestión y la financiación de la sanidad fueran públicos. 'Si lo que pretenden es que la ley recoja como forma de gestión las fundaciones, no puede haber acuerdo alguno'. Palabra más, palabra menos, es lo que el responsable socialista de Sanidad en la Asamblea, Lucas Fernández, dijo ayer. Su grupo rechaza las fundaciones como forma de gestión.

Javier Rodríguez (PP), que se había encargado de preguntar a Ruiz-Gallardón por el tema, aclaró que se estaban haciendo ya 'juicios de intenciones'. 'Haremos una ley', dijo, 'que permita a cada gobierno hacer lo que quiera'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de febrero de 2001

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