Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:SAMI NAïR | EURODIPUTADO SOCIALISTA FRANCÉS

'La inmigración no es un problema político'

'La experiencia de Francia nos dice que debemos tratar la inmigración como un problema social y cultural, pero nunca como un conflicto político'. El sociólogo y eurodiputado francés Sami Naïr defendió ayer en Barcelona la necesidad de afrontar la integración de los inmigrantes desde la cultura y la convivencia, pero sin politizarla porque la inmigración 'no es un problema político'.

En opinión de Naïr, si los políticos españoles continúan polemizando sobre la inmigración, se corre el riesgo de alentar las corrientes de opinión más extremistas, 'como ocurrió en Francia cuando el Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen consiguió el 18% de los votos en unas elecciones presidenciales.'

El eurodiputado francés se refirió al conflicto generado por los encierros de inmigrantes en Barcelona y apostó por regularizar a todos los que vieron rechazada su solicitud durante el año pasado. 'Qué son 34.000 personas en una población de 40 millones de habitantes?', subrayó.

Sami Naïr, asiduo colaborador de las páginas de opinión de EL PAÍS, presentó ayer en Barcelona su libro La inmigración explicada a mi hija, una obra con un marcado carácter pedagógico, que explica conceptos surgidos con los flujos migratorios, como racismo o primera generación.

Para afrontar el reto de la inmigración, Naïr considera que hace falta 'decir siempre la verdad'. 'Hay que explicar a los inmigrantes que, como personas, tienen sus derechos, pero que también tienen sus deberes'. 'A los inmigrantes se le debe respetar su cultura, pero ellos tienen que entender que están en un nuevo país y deben respetar sus leyes y sus costumbres'.

Pero el eurodiputado francés opina que la transparencia también tiene que salir de los gobiernos. 'Alguien debe decir que en España casi no hay inmigración si se compara con otros países de Europa, donde más del 10% de la población es de origen inmigrante', dijo. 'El Gobierno italiano regularizó el año pasado un millón de personas'.

Ante el dilema de si hay que cerrar o no las fronteras a la inmigración masiva, Naïr se mostró partidario de crear 'flujos migratorios organizados' que respondan a las necesidades económicas y a las posibilidades de cada país. En su opinión, estos flujos deberían tener un 'carácter rotativo' para beneficiar así a más personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de febrero de 2001