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Reportaje:

El periplo de una calavera

Los supuestos restos de Antonio Anglés llevan de cráneo a la policía científica española

Antonio Anglés, el presunto ejecutor del triple crimen de Alcàsser... ¿está vivo o muerto? Una calavera dará respuestas o fortificará incógnitas.

Anglés ahora podría tener 34 años. Desde su pueblo, Catarroja, huyó en 1993 de las fuerzas de seguridad aprovechando sus flancos mientras su cómplice Miguel Ricart era apresado por la violación y asesinato de tres adolescentes de Alcàsser. La última pista policial le situaba camino de Irlanda. Embarcó como polizón desde Portugal en un mercante. La tripulación lo descubrió y lo encerró. Cuando el barco llegó a Dublín, el 24 de marzo del 93, la policía irlandesa, que no había recibido ningún aviso sobre Anglés, realizó un registro rutinario del barco y no encontró al polizón. La policía española sospechó que el fugitivo escapó al agua (en el puerto apareció un flotador). Desde la Interpol, se insinuó que Anglés debía haberse ahogado 'porque no sabía nadar'. Pero su familia remarca 'que sabía nadar desde pequeño'. No consta que se recogieran huellas digitales en el barco. Ni que los marineros reconocieran fotográficamente al fugitivo.

El 11 de septiembre de 1995, un individuo localizó una calavera en una playa del condado de Cork, al sur de Irlanda, a buena distancia de Dublín, que se encuentra al este de la isla. Las autoridades irlandesas comprobaron si pertenecía a desaparecidos nacionales. El resultado fue negativo. La policía española, intentando quitarse la espina del costado, ponderó, a través de Interpol, si los restos podían derivar de Anglés. Los técnicos irlandeses no consiguieron extraer ADN de los huesos para una posible comparación con la secuencia genética de su madre. Según fuentes oficiales, la policía española solicitó trasladar el cráneo para analizarlo. Las mismas fuentes apuntan que el cráneo se encuentra en manos de la Policía Científica de Madrid, en los laboratorios del complejo policial de Canillas. Está allí desde el pasado verano. No se habla de resultados.

Según se informó al juzgado de Alzira donde aún sigue abierto parte del sumario del caso Alcàsser, las pruebas que los técnicos están efectuando con la calavera comprenden la reconstrucción de rasgos de la cara original por ordenador, y la extracción de ADN de los restos. Cabe pensar que la reconstrucción puede ya haberse llevado a cabo. Si ha dado resultados negativos, no son concluyentes, sólo la comparación de muestras de ADN lo sería. No se han solicitado a Neusa Anglés nuevas muestras de sangre o saliva, y oficialmente se indica que los técnicos de la policía 'siguen trabajando en la búsqueda de ADN'. El tratamiento de conservación que se aplicó al cráneo de Irlanda complica el análisis de restos no óseos, y extraer ADN del hueso es una técnica muy compleja. El ADN se localiza con mayor comodidad en la sangre, el semen o el bulbo capilar, pero en un cráneo como éste, los técnicos podrían verse obligados a pulverizar un fragmento de hueso (quizás de la corteza superior de la calavera). Habría que someterlo a un tratamiento de disolución para intentar extraer ADN a nivel molecular. Después, posiblemente, debería ampliarse la cadena genética para conseguir resultados comparables. No hay garantía de éxito. Aunque se produjera el milagro, y el cráneo fuera de Anglés, puede que aún se escuchara alguna extraña teoría conspirativa sobre su muerte. Pero si no le pertenece o, aún peor, si los técnicos no consiguen extraer ADN, el espectro y la incógnita de Antonio Anglés cobrarían un poder que el paso de los años había aletargado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de febrero de 2001