Entrevista:RAFAEL SALAZAR | VOLUNTARIADO

'El poder quiere los votos y que se olviden de ellos cuatro años'

Rafael Salazar ha puesto algunos granitos de arena para que la sociedad rompa moldes. Hace siete años creó Colega, una organización de gays y lesbianas de la que hoy es presidente regional. Ahora, este cordobés, licenciado en Derecho y criminólogo, a sus 33 años, ha sido elegido vicepresidente de la Plataforma Andaluza del Voluntariado.

P. ¿Mucha responsabilidad?

R. Más que responsabilidad, ilusión. La plataforma representa a casi 300 organizaciones muy diversas. A mí me van a juzgar, aparte de por mi trabajo, con ese plus de pertenecer a un movimiento que rompe fronteras, de gente que no se oculta. Eso sí me crea cierta responsabilidad. Pero lo importante es que eso se olvide, que nos vean como hombres y mujeres comprometidos, nada más. Que una persona del movimiento homosexual sea un cargo dentro del voluntariado implica un cambio de mentalidad que hace unos años era utópico y una apuesta del tejido asociativo por la ruptura de las discriminaciones.

P. ¿Queda mucho por superar?

R. Estamos en un momento crucial en el modelo de convivencia, pero no sólo en la pareja, también con la inmigración, con la familia en crisis. Ese magma representa la diversidad de la sociedad y está aflorando porque no todos somos del mismo color, ni de la misma religión. Se está poniendo en tela de juicio la sociedad patriarcal y heterosexista. Todo se difumina y tendremos que rellenar ese vacío con nuevos modelos basados en la diversidad y la tolerancia.

P. ¿Cómo?

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R. Siempre han existido pensamientos distintos y colores de piel distintos, pero eso no había tomado carta de naturaleza hasta ahora. Si el siglo XX fue el de la búsqueda de las libertades, el siglo XXI será el de la solidaridad, el del abrirse... La globalización será aprovechada por algunos como instrumento para ganar más dinero explotando a trabajadores en Bangladesh, pero ahí está el movimiento asociativo para concienciar en que la búsqueda de la calidad de vida no es sólo en nuestro jardín, sino en Asia, África, Hispanoamérica; que los problemas de los otros son también los nuestros.

P. ¿Las administraciones descargan su responsabilidad en las ONG?

R. No deben. Justamente una de las tareas del movimiento asociativo es que no hagan dejación de su labor social, que los órganos de participación sean eficaces. Por eso hay que fomentar una sociedad civil articulada, porque cuanto más peso tienen los ciudadanos asociados, menos capacidad de arbitrariedad tienen las administraciones. Antes el poder se lo guisaba y se lo comía solo. Hoy los ciudadanos hemos dicho ¡alto! No sólo somos votantes cada cuatro años. Todavía a los políticos les da miedo ceder girones de su poder, les conviene que los voten cada cuatro años y después se olviden. Eso se acabó.

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