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La plataforma contra el "Tireless" denuncia a Aznar y Blair ante el juez

La Plataforma Antisubmarino del Campo de Gibraltar presentó ayer una querella en el Tribunal Supremo contra el presidente del Gobierno, José María Aznar; los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa, Josep Piqué y Federico Trillo, respectivamente; el primer ministro británico Tony Blair, su ministro de Asuntos Exteriores, Robin Cook, y Martin Walliker, comandante del Tireless, a los que imputa los presuntos delitos de traición, contra los recursos naturales y el medio ambiente y contra la seguridad colectiva.

Tras conocer la noticia, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, descalificó la iniciativa y aseguró que le producía ninguna inquietud. 'Hay actitudes y comportamientos que sobrepasan los límites más elementales del sentido común', comentó.

La querella imputa a los altos cargos españoles y británicos la comisión de tres tipos de delitos: contra los recursos naturales y el medio ambiente, traición y contra la seguridad colectiva, en su modalidad de delito relativo a la energía nuclear y a las radiaciones ionizantes.

La querella, que consta de 161 páginas y un millar de anexos, fue distribuida en un CD rom. Los denunciantes aseguran que 'el 12 de mayo de 2000 el submarino de ataque HMS Tireless estuvo vertiendo al Mar Mediterráneo un mínimo de 200 litros de agua pesada del circuito primario de refrigeración del reactor'. Este hecho ha producido, según la querella, un daño irreversible al medio ambiente y una contaminación perdurable en el tiempo, ya que cada isótopo liberado mantiene una vida activa media de 25.000 años aproximadamente, tiempo en el que estará integrado en la cadena alimenticia, causando efectos nocivos para las personas y fauna.

Los querellantes consideran punible el tránsito del Tireless por aguas jurisdiccionales españolas, ante la pasividad o permisividad de las autoridades. También destaca el peligro de fuga o siniestro nuclear en la bahía de Algeciras por la estancia y reparación del submarino nuclear.

Presunta traición

El texto presentado analiza lo que considera el incumplimiento de las obligaciones propias del Gobierno, que debido a su alcance y gravedad califica como un presunto delito de traición.

El incumplimiento grave de las obligaciones, según la querella, se ha patentizado por la omisión de cualquier iniciativa tendente a buscar una salida racional al problema, mediante el traslado del submarino a sus bases especiales del Reino Unido.

Tras criticar la interposición de la querella, Piqué recalcó que los trabajos de reparación del submarino nuclear británico se están desarrollando con normalidad y pidió que se tenga una mínima paciencia hasta que concluyan las reparaciones.

En una rueda de prensa conjunta con su colega egipcio, subrayó que la postura española es la de reivindicar de forma pacífica, pero permanente e irrenunciable, la soberanía de Gibraltar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de febrero de 2001