El Kelme denuncia al US Postal ante la UCI por el 'caso Heras'

La UCI, que aún no ha inscrito al corredor entre los efectivos del equipo norteamericano, deberá decidir qué conjunto tiene sus derechos, aunque lo más lógico es que fuerce a las partes a un pacto que no perjudique al deportista, quien podría quedarse sin correr algunas semanas.

Después de ganar la Vuelta, Roberto Heras recibió una buena oferta del US Postal, pero dado que tenía contrato con el Kelme para poder firmar con el equipo de Armstrong debía abonar la cláusula de rescisión, 250 millones de pesetas. La cantidad le parecía excesiva, por lo que negoció con sus patrones una rebaja. Fue el culebrón del otoño jalonado por acusaciones desde ambos bandos y cerrado con un abrazo en Navidad. Poco después se firmó un acuerdo de rescisión según el cual el Kelme le daría la baja el día 25 de enero de 2001, también ante la UCI. El punto quinto de los seis de que consta el acuerdo, firmado por el abogado de Heras, Luis Sanz, y un representante del Kelme, estipula que si llegado el 25 de enero el corredor no ha abonado los 180 millones pactados para comprar su libertad, 'los presentes acuerdos quedarán nulos, continuando en vigor el actual contrato, salvo posteriores negociaciones'.

El día 25 de enero, el pasado jueves, llegó y pasó, y el Kelme lo único que recibió fue una propuesta de Mark Gorski, manager del US Postal, de efectuar el pago en tres plazos anuales. 'Una mera negociación comercial entre dos partes que han hecho un negocio', lo describe gráficamente una persona del entorno del corredor bejarano (el corredor no estuvo localizable la tarde de ayer). 'Una milonga', dice desde el Kelme su manager, Joan Mas. 'Éstos son unos cuatreros. El abogado de Heras firmó un acuerdo en representación suya y eso es lo único que pedimos, que cumpla lo que ha firmado. Es como si el Madrid se hubiera quedado a Figo y no pagara los 10.000 millones'.

'El Kelme lo único que quiere es la pasta', dicen desde el bando de Heras, 'pero para ello no hacía falta lanzar toda la artillería'. Las partes, pues, parecen abocadas a negociar de nuevo, y encima al alza, ya que el Kelme declara que la rebaja que le aplicó a Heras, 'después de que el corredor nos llorara diciéndonos que lo tenía que pagar él', no tiene ya validez, ya que quien tiene que pagar es nada menos que el poderoso servicio de correos de Estados Unidos (patrocinador el equipo), así que le pedirán los 250 millones, 'y rapiditos'.

El Kelme amenaza con poner en un brete al corredor, enviándole un telegrama a la concentración del US Postal en Altea (Alicante) conminándole a presentarse en la concentración suya, en Santa Pola (Alicante) y a presentarse el próximo día tres con todo el Kelme y vestido de Kelme.

La estrategia del Kelme, potente como parece, tiene, sin embargo, una falla: para la UCI, Heras ya no era corredor del Kelme sencillamente porque el equipo alicantino no lo ha inscrito dentro de su plantilla esta temporada. 'Es una práctica habitual', explica un experto. 'Dado que Heras tenía un buen contrato, si el Kelme lo hubiera incluido dentro de la relación de 2001 se habría visto obligado a ampliar la auditoría y a aumentar el aval depositado ante la UCI, y posteriormente tendría que volver a hacer más papeleo una vez le hubiera concedido la baja'. Esa rendija la podría haber aprovechado el US Postal, que en la relación de corredores que envió el 22 de diciembre a la UCI no incluía aún a Heras, para inscribirlo ya y mirar al futuro jugando la baza de los hechos consumados.

Heras es, ahora mismo, un corredor fantasma. No pertenece oficialmente a ningún equipo, y no lo hará hasta que decida el Consejo de Ciclismo Profesional de la UCI, un órgano de 13 miembros, con dos españoles (Manolo Saiz y Miguel Induráin) y un estadounidense (Jim Ochowicz), que hoy mismo empezará a estudiar el asunto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de enero de 2001.

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