Reportaje:

El 'chollo' de los juveniles

El Huracán denuncia el fichaje de Brandan, un jugador de 17 años, por el Alavés

El fútbol argentino sufre un auténtico expolio de jugadores, favorecido por la aguda crisis económica que atraviesa desde hace algún tiempo.A la sangría continua de sus jugadores profesionales se suma ahora el goteo de jóvenes promesas que, atraídas por cifras multimillonarias, emigran al fútbol europeo. El caso que alertó a los directivos argentinos fue el de Fabricio Coloccini, de 17 años, que se marchó al Milan sin que su club, el Boca Juniors pudiera evitarlo. Ahora el Huracán denuncia el 'robo' de Pablo Brandan, de 17 años, presentado el viernes como nuevo jugador del Alavés.

Los intermediarios y representantes alientan esta especie de mercadeo que cuenta incluso con la colaboración de los padres de los jugadores. El problema ha llegado hasta la FIFA, que está a punto de aprobar una normativa que prohibe los fichajes de jugadores extranjeros menores de 18 años. Esta medida figura en la propuesta planteada a la Unión Europea para cambiar el sistema de traspasos de jugadores.

Brandan, un marcador lateral y también centrocampista de la cantera del Huracán, donde pasó dos años, rechazó su primer contrato profesional por 1.200 dólares mensuales, unas 200.000 pesetas. Había sido seleccionado para el equipo sub 17 y su representante, Fernando Bouza, tenía otros planes. El club subió entonces la cifra a más de 2.000.000 pesetas, pero volvió a negarse. El representante, además, quería asegurarse por adelantado el 10% de un futuro traspaso. Bouza ya había pedido al Huracán ese porcentaje en el traspaso de Daniel Montenegro, actualmente en el Zaragoza. En ese momento el Huracán dependía de esos ingresos para evitar la quiebra y aceptó.

Indemnización

'Ahora basta de chantajes', dijo, indignado, el vicepresidente del Huracán Jorge Batet. Según los directivos, Brandan -que cumple 18 años en marzo- debe regresar de inmediato al club. 'Nosotros creemos que el Alavés no tiene nada que ver en ésto, pero vamos a reclamar ante la FIFA y en los tribunales una indemnización por daños y perjuicios. En este caso no pueden hacer valer la patria potestad -la autorización del padre del jugador- porque ya le habíamos ofrecido un contrato como establece el convenio con los futbolistas. Si quieren quedarse con el jugador tendrán que pagar 20 millones de dólares, unos 3.500 millones de pesetas, o no daremos la autorización para que juegue en otro club'.

'El fichaje de este jugador se ha hecho ajustado a la normativa legal. Entendemos que el Huracán pueda solicitar el amparo de la FIFA, pero el Alavés ha cumplido con todos los trámites reglamentarios', aseguró ayer Miguel Ángel Pascual, director general del club de Vitoria, que se negó a facilitar la cifra del fichaje así como la cáusula de rescisión del contrato que Brandan ha firmado hasta el 30 de junio de 2005.

Esas cantidades podrían ser tenidas en cuenta por la FIFA a la hora de fijar la indemnización por formación y promoción del jugador. El Boca Juniors planteó el caso de su jugador Coloccini a la FIFA y pidió 3.500 millones de pesetas al Milan. La FIFA despachó el asunto con apenas 180 millones de pesetas.

El conflicto con Brandan aventura el mismo camino tras la postura adoptada por el Huracán. El Alavés ha pedido a la federación española que solicite la transferencia de Brandan a la argentina. Para su concesión se requiere el consentimiento del Huracán, cuyos dirigentes lo niegan si antes no es indemnizado. Sin la transferencia internacional, Brandan no podrá jugar en el Alavés.

Los casos de Coloccini y Brandan son un capítulo más de esta cadena de expolios que se inicia ya con jugadores infantiles. Aparecen entonces los representantes, que se quedan con los derechos a cambio de un salario mensual medio de unas 50.000 pesetas para los padres.

Hace cuatro años el Boca compró al Argentinos Juniors un paquete de siete jugadores por unos 350 millones de pesetas, entre ellos Juan Román Riquelme, la joya de la Bombonera, cuyo precio actual ronda los 3.000 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de enero de 2001.

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