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Alemania da entrada a la aportación privada en los planes de pensiones

Los socialdemócratas y verdes hicieron valer ayer sus mayorías para aprobar en el Bundestag, la Cámara baja del Parlamento alemán, una ambiciosa reforma del sistema público de pensiones, que por primera vez será complementado con aportaciones a planes privados. Al lado del programa de austeridad en las finanzas públicas y de las reducciones de impuestos, la reforma es el tercer gran proyecto económico del Gobierno rojiverde, que para su aprobación definitiva aún tendrá que recabar el apoyo de la Cámara alta del Parlamento, donde la oposición conservadora y liberal marca la pauta.

El propósito de la reforma es uno: evitar que el sistema público de pensiones entre en crisis debido al envejecimiento de la población. Para que los pensionistas alemanes no reciban unas pensiones ínfimas dentro de unos años, el proyecto prevé que los empleados aporten un 1% de sus salarios brutos a planes de jubilación privados a partir de 2002. Este porcentaje paulatinamente será elevado hasta llegar al 4% en 2008.

Al contrario de lo que se preveía en el proyecto inicial y de lo que recomendaban los expertos, estas aportaciones no serán obligatorias. Sin embargo, serán incentivadas por el Estado, que, a través de deducciones fiscales o ayudas directas, aportará en 2008 cerca de 20.000 millones de marcos (1,7 billones de pesetas) para su financiación. De esta manera, por ejemplo, una familia de dos hijos podrá obtener ayudas de hasta 1.320 marcos anuales (112.294 pesetas).

Los planes privados de pensiones deberán garantizar, una vez que el empleado se jubile, pagos mensuales de por vida por un monto total que al menos equivalga a la suma del dinero ingresado (con lo que quedan excluidos productos financieros como los fondos de inversión). La idea del ministro de Trabajo socialdemócrata, Walter Riester, es aliviar al sistema público de tal forma que las cotizaciones legales no se eleven más allá del 22% del salario bruto en 2030 (19,1%, en la actualidad).

67% del salario neto

Al mismo tiempo, las pensiones en ningún momento podrán caer por debajo del 67% del último salario neto (para el caso de trabajadores que hayan cotizado durante 45 años). Esta garantía -inicialmente proyectada para el 64% del salario neto- fue objeto de duros forcejeos con las centrales sindicales hasta la víspera misma del debate parlamentario.

También por ello, conservadores y liberales calificaron ayer de 'improvisado' y 'caótico' el proyecto gubernamental, el mismo que el ministro de Trabajo alemán elevó a la categoría de 'la más importante reforma social desde la posguerra'.

La oposición -que también por consideraciones políticas se retiró de previas negociaciones en las que se pretendía lograr un consenso partidista- mantiene dudas acerca de la posibilidad de financiar el sistema público si se fijan topes tanto a las cotizaciones como a las pensiones. Esta incertidumbre les lleva a pronosticar que, dentro de poco, habrá que reformar lo reformado.

Este riesgo también lo ven académicos como Bert Ruerup, uno de los máximos expertos en el tema en Alemania. 'Aun así, la reforma es mejor que las críticas que ha recibido', sostiene, sin embargo, Ruerup. 'La introducción de los fondos privados es muy importante, y, además, futuros Gobiernos ya no podrán caer debajo de este listón', indicó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de enero de 2001

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