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Reportaje:

Pequeños y gigantes

Unos 200 escolares de Málaga asisten al entrenamiento de los jugadores del 'All star'

El roce hace a la afición. Ésta es la idea con la que 200 escolares de Málaga asistieron ayer al entrenamiento del combinado nacional de baloncesto en el Pabellón de Los Guindos. Tras el ejercicio físico, llegó el delirio de los impacientes aficionados cuando personajes como Raúl López, Juan Carlos Navarro, Nacho Rodilla o Bernardo Rodríguez, se sentaron junto a ellos para una sesión fotográfica. En éste momento, los alumnos de los colegios Divino Pastor y Europa de Málaga aprovecharon para pedir autógrafos y llegar a codearse con sus ídolos.

Mientras esperaba el final de la sesión preparatoria para el All star, que hoy se celebra en Málaga, Carlos Ramos Fernández, de 11 años, afirmó que su sueño es jugar con Unicaja en la Liga ACB. A pesar de su corta edad, presenta la envergadura imponente de un pívot potencial. Lleva dos años jugando en la cantera del equipo malagueño, del que se confiesa seguidor, aunque también le gusta el Madrid. Su profesor de inglés, Miguel Ángel Hermoso, le contesta entre bromas que 'si llega a decir que es del Barça, lo suspendo'.

Su compañera en el colegio Europa, Virginia Fernández Robles, tiene 11 años, y da bandazos entre el baloncesto y el fútbol. 'Me gustan los dos deportes, y ahora me dedico al fútbol porque le cogí miedo al baloncesto por una lesión que tuve el año pasado'. Asegura que ha venido a ver a los internacionales españoles porque le gusta el deporte, mientras algunas de sus compañeras le azuzan para que confiese que se apuntó a la visita porque los jugadores 'son muy guapos'. Su profesor mantiene la tesis de que los alumnos acuden a la excursión matutina por no sufrir las clases de inglés. Los alumnos más descarados le dan la razón de forma desinhibida.

Javier Pérez Pintado, del colegio Divino Pastor, tiene 14 años y lleva dos jugando en la cantera de Unicaja. Le gustaría dedicarse al baloncesto, pero 'es muy complicado porque hay mucha gente buena'. Cree que el mejor jugador español es Roberto Dueñas, del Barcelona, y espera poder hablar con Navarro y Raúl López.

El colegio Divino Pastor se encarga de nutrir a la cantera del club de atletismo Universidad de Málaga. Una de sus perlas es Isaac Fernández Crespo, de 13 años. Practica desde los 7 años las modalidades de lanzamiento de martillo, jabalina, disco y peso. Quiere ser atleta profesional, aunque aprovecha la ocasión para poder hablar con los jugadores nacionales y pedirles autógrafos. Este admirador del veloz Maurice Greene cosechó sendas medallas de plata en disco, jabalina y peso en los campeonatos andaluces celebrados en 2000.

Tras el entrenamiento, Bernardo Rodríguez, Alfonso y Felipe Reyes, Germán Gabriel y Paco Vázquez, respondieron a las cuestiones de unos curiosos aficionados de entre 10 y 14 años. Un agudo escolar le preguntó al otrora jugador de Unicaja, Alfonso Reyes, si echa de menos la afición malagueña. El pívot, ahora en Estudiantes, explicó que añora tanto a los aficionados como a la ciudad, que es 'mi segunda casa, aunque en Madrid también cuento con un gran apoyo'. Otro de las preguntas fue: '¿Por qué os dedicáis a esto?'. Los jugadores coincidieron al decir que la profesión les viene desde pequeños.

De todos los niños asistentes, eran los menos los que asiduamente practicaban baloncesto. Por ello, los responsables de Unicaja pensaron, al organizar esta actividad, que la única forma de ganar terreno al omnipresente fútbol es crear ilusión entre los más pequeños. El alero de Estudiantes, Carlos Jiménez, aseguraba ayer que este contacto con los niños es indispensable para crear afición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de enero de 2001