Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:FÚTBOL | Segunda División

El Atlético regresa a su perfil bajo

El Sporting derrota a los madrileños, que malgastaron oportunidades en la segunda parte

El Sporting salió de la depresión de comienzos de año con una victoria inesperada frente a un decaído Atlético. Inesperada porque el Atlético parecía haber cogido la onda y asustaba incluso después del partido copero frente al Rayo. A la hora de la verdad volvió a ser el equipo blando y sin autoridad de comienzos de temporada.

Marcos Alonso se inventó a Roberto y Luque de laterales y por ahí sufrió el Atlético. En realidad, en el primer tiempo sufrió por todos los lados, ya que Carcedo y Juan Gómez fueron superados en el mediocampo y Salva no tuvo nada que hacer ante Pablo Amo. El joven central, despreciado en las categorías inferiores del Atlético, jugó con un plus de motivación y dejó al pichichi casi inédito.

El Sporting no tradujo en goles su clara superioridad en la primera parte. Tuvo oportunidades, pero Toni voló hacia la escuadra en una falta lanzada por Rivarola y Tcherishev mandó junto al larguero un cabezazo en el que había ganado la acción a un defensa que le sacaba la cabeza, Hernández.

El comienzo del segundo tiempo destapó uno de los males del Sporting esta temporada con Cantatore en el banquillo, el bajón físico que le impide mantener el ritmo anterior. No es que el Atlético mejorase su juego, pero empezó a tener oportunidades gracias a las concesiones de los gijoneses. Correa llevó el primer peligro con una internada por la izquierda que fue rematada de tijera por Salva y desviada por Valencia. Al Sporting le entraron las dudas y estuvo a punto de escapársele el partido en un par de jugadas que salvaron entre la defensa y el guardameta Valencia, sobre todo en un despeje a remate cruzado de Hugo Leal.

Cuando la afición gijonesa había perdido las esperanzas, Soto cazó un balón en un saque de esquina y desató la fiesta en El Molinón. El final del partido, entre expulsiones y nervios, fue un barullo constante del que el Atlético no sacó ningún provecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de enero de 2001