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CARTAS AL DIRECTOR

Protesta protestante

Maradona esnifaba droga en sus descansos, pero nunca fue sectario. Los dirigentes y equipos que ganan la Liga española ofrendan en peregrinación su trofeo a la estatua de la patrona de su ciudad correspondiente, pero no son sectarios. Los jugadores se presignan ostentosamente al entrar en el terrenos de juego, pero no son sectarios.

Sin embargo, si unos futbolistas brasileños 'rezan' en los descansos, ofrecen sus goles a Dios, o manifiestan públicamente su fe, son una de esas 'sectas evangélicas', según escribe su diario el pasado 27 de diciembre (El milagro de São Caetano).

Si un equipo de futbolistas de la Segunda División española con fervorosos católicos hubiese alcanzado la final de la Copa del Rey estoy seguro de que no escribirían ustedes que se trata de 'sectarios católicos'. ¿No será que el sectarismo es utilizar este término como un arma arrojadiza con quienes no se conoce por ser diferentes? ¿Asume quien así escribe que no sólo insulta, sino además estigmatiza a quienes vitupera y a millones de evangélicos o protestantes de todo el mundo sin fundamento alguno?

En España, pertenecen a la misma 'secta' de 'Atletas de Cristo' Valerón, Donato y Catanha, entre otros muchos. Buenas personas, honradas, respetuosas, que según sus datos son también sectarios. Prefiero alinearme con ellos antes que con quienes construyen una España en la que ser de otra religión que no sea la católica es pertenecer a una secta. No quiero jugar al victimismo, pero sin duda esta España sigue teniendo pequeños inquisidores, agnósticos o religiosos, que mantienen en pie el espíritu de la Contrarreforma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de enero de 2001