Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El cardenal Carles impone su giro conservador a la radio de la Iglesia catalana

El cardenal Ricard Maria Carles ha llevado su revolución conservadora hasta los medios de comunicación de la Iglesia catalana. La llegada a la dirección de Ràdio Estel del sacerdote Octavi Sánchez y la religiosa Gemma Morató se ha saldado con la purga de seis de los tertulianos del programa El primer cafè y la dimisión de otros siete, y supone la pérdida del último espacio que todavía controlaba el obispo auxiliar Joan Carrera.

La dimisión de Carrera, el pasado mes de mayo, del cargo de coordinador de la curia supuso el inicio del giro involucionista que vive actualmente el arzobispado de Barcelona. Carrera renunció entonces al puesto de número dos de la diócesis en solidaridad con el jesuita Enric Puig, destituido de forma fulminante por Carles del cargo de canciller y secretario general de la archidiócesis. A Carrera y Puig -que ocupó diversos cargos en la Generalitat- se les considera próximos a CDC y se les atribuye un talante personal más abierto y conciliador que el del valenciano Carles, cuyo conservadurismo complicó desde el primer momento su encaje en Barcelona. Desde aquel momento Ràdio Estel se convirtió en el refugio de Carrera, que preside la fundación de la que depende este medio de comunicación, creado hace seis años por la Iglesia catalana en el contexto de la operación que llevó a las distintas sedes del principado a deshacerse de las acciones de la COPE -la emisora de la Conferencia Episcopal Española- que poseían, en protesta por el trato que en este medio de comunicación se daba a la realidad catalana.

Fuentes cercanas a la emisora aseguran que los nombramientos de Octavi Sánchez, de 31 años, y Gemma Morató, de 28, a mediados del pasado mes de octubre, como director y subdirectora de Ràdio Estel, en sustitución de la periodista Teresa Pou, fueron decididos personalmente por el cardenal Carles sin consultar en ningún momento con la fundación que preside el obispo Carrera, pese a que en el comunicado oficial se dijera lo contrario. Sánchez y Morató ocupan los mismos cargos en la publicación Catalunya Cristiana. El primero carece de credenciales periodísticas -es titular de una parroquia barcelonesa- y la segunda, religiosa de las Dominicas de la Presentación, es licenciada en Periodismo.

La primera decisión de la nueva dirección fue enviar una carta a seis de los tertulianos que participaban en el programa El primer cafè, que se emite entre las ocho y la nueve de la mañana, en la que se les agradecían los servicios prestados y se les comunicaba que ya no era necesaria su colaboración. Las víctimas de esta primera purga, hecha en nombre de una supuesta "renovación", fueron los sacerdotes Gaspar Mora, Francesc Romeu y Jaume Reixach; los periodistas Pere Martí y Marcel.lí Joan, y el diputado socialista Àlex Masllorens.

Despidos y dimisiones

La reacción a estos despidos fue la dimisión de otros siete tertulianos. De los 17 que componían el equipo del programa quedaron tan solo cuatro. Para sustituirlos, el arzobispado ha nombrado a tan sólo dos personas: Albert Riera, portavoz del Opus Dei en Barcelona, y Josep Maria Simon, presidente de Médicos Cristianos de Cataluña. El programa no se emite durante las fiestas de Navidad y, teóricamente, volverá a estar en antena a partir del 8 de enero. El programa de noche Nit d'estels también ha sufrido bajas: lo ha dejado Núria Vives, portavoz de SOS Racismo en Cataluña. Entre los profesionales de la emisora se vive un ambiente enrarecido. A la cena de Navidad que tradicionalmente organiza la dirección de Ràdio Estel para sus empleados y colaboradores acudieron este año únicamente 17 personas, mientras que en 1999 la cifra fue de 94. La nueva dirección quiso, además, que el ágape fuera precedido de la celebración de la misa, a la que tan sólo acudieron nueve personas. "Esto se hunde", dicen fuentes internas de la emisora que no quieren ser identificadas.

La diócesis de Barcelona no supera la dimisión del obispo Joan Carrera

La llegada de la nueva dirección ha supuesto un recorte de los recursos económicos, lo que en la emisora ha levantado sospechas sobre si, en realidad, lo que Carles pretende no es sino acabar con un experimento que nunca ha proporcionado dinero a las arcas del arzobispado.El episodio de Ràdio Estel refleja el grave conflicto que vive la archidiócesis de Barcelona desde la pasada primavera, cuando el cardenal Carles dio un giro conservador y forzó la dimisión del obispo Carrera. El último capítulo de este enfrentamiento entre la jerarquía, representada por el cardenal, y los sectores más abiertos de la Iglesia catalana ha sido la carta firmada colectivamente por 30 de los 46 responsables territoriales -llamados arciprestes- para denunciar la "falta de transparencia" de la gestión diocesana. "El cese de algunos cargos de alta responsabilidad y la dimisión de otros sin una información clara de los motivos nos ha preocupado fuertemente, tanto por sus funciones correspondientes como por sus personas", dicen en la carta, que el arzobispado aseguró en su momento no haber recibido. Y añaden: "Los nuevos nombramientos y la reestructuración hecha (...) no han disipado sino acrecentado el desconcierto".

Los arciprestes, que representan a la organización territorial de la diócesis, hacen hincapié en la problemática financiera -el déficit reconocido es de 1.000 millones de pesetas- y señalan su "sorpresa" por los "súbitos cambios de orientación y por la falta de información en la gestión de la economía diocesana".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de diciembre de 2000

Más información