Carnívoros
A los dos jubilados que se encararon con tanta fiereza se les erizó hasta el pelo del tabardo; pero el que ya había conseguido su tajada de carne vacuna le mostró a su adversario una temible dentadura postiza, y le rugió como un tigre acosado: no estaba dispuesto a ceder ni una sola proteína de su botín. Mientras, una punta de señoras con abrigos de piel fraudulenta se abalanzaba, entre estufidos y viajes, sobre el improvisado mostrador, donde los ganaderos despachaban de baldes los despojos de las reses sacrificadas, para aquella deslumbrante exhibición de grasas, ácido glutámico y quijadas de pedernal. Toda una galería de expresiones agresivas, crispadas y feroces se asomó por las cámaras. Qué momento tan fulgurante de la España negra se perdieron Solana y Goya. Escenas así, manipuladas con fina astucia, pueden ofrecer al planeta la visión esperpéntica de un país capaz de acometerse con saña por la posesión de la babilla o del lomo de una vaca. Sin duda, un artista del paleolítico nos hubiera legado el testimonio rupestre de un festín ritual y encarnizado; y un reportero gráfico, la instantánea de la hambruna en el patio de luces de la UE.Es verdad que la mayoría de las pensiones no dan ni para solomillo, ni para los aminoácidos necesarios. Pero los golpes y los cabreos para hacerse con un bocadillo de ternera es una lección magistral de ciertos comportamientos colectivos. Los psicólogos y los antropólogos, deberían analizar el fenómeno. Un fenómeno que nos remite también a la picaresca y a el impulso de satisfacer la gula, sin sacar un duro del bolsillo. Algunos de los privilegiados con una ración de tejido muscular vacuno, se relamían y declaraban que se estaban locos por las vacas. En el ágape que se celebró frente al Ministerio de Agricultura, se revelaron la probable ruina de la ganadería; las deficiencias sanitarias de numerosas mataderos; la ignorancia o la indiferencia de la administración; el atractivo sabor de un filete sin pasar por la caja registradora; y la condición carnívora de la mezquindad.


























































