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FÚTBOL 14ª jornada de Liga

La Real se arrastra por Mestalla

El Valencia sigue teniendo problemas para plasmar sus ocasiones

La Real perdió en los vestuarios la ilusión, y por extensión, cualquier posibilidad de sacar algo más que un lamento de su cita en Mestalla. El planteamiento ultraconservador de Alonso allanó el camino al Valencia, que tuvo sin embargo, muchos problemas para tumbar a una Real muy pobre y sacrificada desde la pizarra. Tras mucha insistencia, apareció el gigantesco Carew y convirtió uno de esos goles tan suyos, protegiendo el balón, revolviéndose y marcando. La Real dio pena, sobre todo en el primer tiempo. Después, no tanto. Con De Pedro y Khokhlov sobre el campo, empezó a a asemejarse a un equipo. Pareció un partido de otro tiempo. De aquéllos en que la diferencia entre el equipo local y el visitante era abismal. La Real fue, con diferencia, el peor equipo que ha visitado Mestalla en muchos años. Disparó una vez con peligro, pero no a la meta de Cañizares, que hubiera sido lo lógico, sino a la de Alberto, que vio cómo su compañero López Rekarte le enviaba un voleón envenenado. Despejó con saña y el balón se fue alto por poco.

VALENCIA 2 REAL SOCIEDAD 0

Valencia: Cañizares; Angloma, Ayala, Djukic, Carboni; Mendieta, Baraja (Angulo, m. 64), Albelda, Vicente; Ilie (Sánchez, m. 74) y Carew.Real Sociedad: Alberto; Fuentes, Corino, Pikabea, Rekarte; Tayfun, Vega (Idiakez, m. 62), Aranburu, Jauregi (De Pedro, m. 45), Gabilondo (Jojlov, m. 45); y Jankauskas. Goles: 1-0. M. 66. Carew recibe de espaldas un pase de Vicente , controla y bate a Alberto. 2-0. M. 87. Sánchez, a pase de Carew. Árbitro: Bueno Grimal. Amonestó a Carboni, Tayfun, Idiakez y Angloma. Unos 45.000 espectadores en Mestalla.

El equipo de Periko Alonso guardó extrañamente en el banquillo a Aranzabal, Idiakez, De Pedro y Khokhlov, y salió ileso en la primera parte por pura chiripa. Por eso y porque el Valencia está a la greña con el gol. Falló unos cuantos. Entre otras cosas, porque su único delantero netamente goleador, Juan Sánchez, ha pasado al banco en las últimas jornadas. Ilie tiene más juego, pero indudablemente menos gol. Y Carew resulta exasperante: capaz de lo mejor y de lo peor. Capaz de desperdiciar las ocasiones más claras del mundo, pero también de convertir en oro una acción aparentemente inocua. Tal fue el caso del gol: recibió de espaldas a la portería, protegió el cuero, lo escondió y, cuando parecía que no tenía nada que hacer, envió un derechazo enroscado al que no pudo llegar Alberto. El Valencia es un magnífico equipo hasta que llega a los tres cuartos de campo. Entonces deja mucho que desear.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de diciembre de 2000