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Ecuality suspende pagos cinco días después de que los accionistas aprobaran ampliar capital

Ecuality, la compañía de comercio electrónico más representativa de España, presentó ayer suspensión de pagos. El jueves pasado sus accionistas aprobaron una ampliación de capital de 2.000 millones de pesetas destinadas a sanear sus deudas, que estaba supeditada a una fuerte reestructuración de la plantilla y del negocio. Sin embargo, los acreedores no aceptaron el plan de viabilidad de la dirección y provocaron la suspensión de pagos. El cierre de Ecuality, que deja a un centenar de personas en la calle, supone el primer gran naufragio de una puntocom española.

El plan de reestructuración fue aprobado prácticamente por unanimidad entre los accionistas de Ecuality, en la junta celebrada el pasado jueves. Los accionistas también aprobaron una ampliación de capital de 12 millones de euros (1.998 millones de pesetas), que se destinaría prácticamente en su totalidad a cubrir deudas, cifradas en más 2.000 millones de pesetas. Al margen de estos acuerdo, algunos accionistas, como Picking Pack, comenzaron la búsqueda de compradores para las acciones que poseían en Ecuality. La junta, además, destituyó al consejo y puso al frente de la empresa al economista Juan Luque, con el cargo de administrador único. Luque es experto en reestructuraciones y obtuvo un plazo de un mes para poner en marcha el plan de viabilidad.

Rápida suspensión

Sin embargo, sólo seis días después, el plan ha sido rechazado y la empresa se ha visto obligada a presentar suspensión de pagos en el Juzgado de Instrucción Número 1 de Plaza de Castilla, en Madrid. Los acreedores de Ecuality estudiaron el pasado lunes el plan de la compañía para relanzarla. Según fuentes internas de la empresa, sólo la mitad de ellos (la lista incluye a Banco Gallego, Bankinter, Universal Media, Andersen Consulting, Arthur Andersen y Siemens) aprobaron este plan. A pesar de que Bankinter está en el listado de acreedores, la entidad aseguró que "no tiene deudas relevantes con Ecuality". Entre otras propuestas, se encontraba un drástico recorte de más de la mitad de la plantilla (de unos 90 a 40 empleados) y la venta de Diversia, una de las dos tiendas electrónicas, que junto con Alcoste, aún está en poder de Ecuality. La oposición del resto de los acreedores empujó a la suspensión de pagos. Algunos accionistas minoritarios de Ecuality expresaron ayer a este periódico su sorpresa por la velocidad en la toma de la decisión de suspender pagos. Acciona no realizó ayer ninguna declaración al respecto. Otras fuentes indicaron que los accionistas pueden salir beneficiados si, finalmente, los acreedores aceptan una quita importante en las deudas de Ecuality, algo que todavía se desconoce.

En apenas un año y medio, Ecuality ha pasado de ser el pionero y representante de la carrera fulgurante de las puntocom españolas, a convertirse en el principal ejemplo de su veloz caída. El éxito de su primera tienda en la Red, Alcoste.com, lanzada en mayo de 1999, llevó a la compañía a diseñar un ambicioso plan de expansión, que incluyó una ampliación de capital de 3.500 millones de pesetas, que fue suscrita por Acciona, Abengoa, BBVA y el fondo de capital riesgo de Alicia Koplowitz, Omega Capital. También desembarcaron en Portugal, México, Chile, Argentina, Venezuela y Brasil. Los fundadores de la empresa diseñaron, además, un plan que pretendía ampliar el negocio de la compañía, que hasta entonces estaba centrado en las ventas a bajo precio al consumidor final.

Así, Ecuality lanzó Diversia, una tienda que a sus gestores les gustaba definir como el Amazon español, pero que nunca llegó a superar a Alcoste en ventas y en la que, además, se realizaron fuertes inversiones, como campañas de fidelización que incluía regalar bonos de 3.000 pesetas a cada cliente. Además, la empresa quiso lanzarse también al comercio electrónico entre empresas (B2B), y adquirió la agencia de publicidad interactiva Advertising MediaOnline. En 1999, Ecuality perdió 303,9 millones de pesetas.

Pero antes del verano se hicieron evidentes las diferencias entre los accionistas de la empresa (con Acciona al frente) y los fundadores de la compañía, que también eran sus gestores. Acciona puso al frente de la empresa a Isabela Muro, que presentó su dimisión hace un mes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de diciembre de 2000

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