Patrimonio remoza a Sabino Arana

El instituto estatal de conservación restaura el primer emblema confederal del nacionalismo vasco

La aguja y el hilo trabajan en torno a una tela especial. El Instituto del Patrimonio Histórico Español, en la Ciudad Universitaria de Madrid, a un paso del palacio de La Moncloa, restaura desde el pasado 16 de octubre un objeto histórico singular, perteneciente a la Fundación Sabino Arana y que forma parte del Archivo Histórico del Nacionalismo Vasco. Se trata de un gran pañuelo en tonos rojos, verdes y blancos tejido en seda por su anverso y en rayón por su reverso. Una vainica doble rodea el pañuelo, de 48 centímetros de longitud por 45 de anchura. Se asemeja a una bandera. Más precisamente, a una ikurriña, la enseña bicrucífera vasca; pero una ikurriña muy especial. En su centro figura, sobre un medallón de fondo blanco, un busto con el retrato de Sabino Arana Goiri, padre del nacionalismo en Euskadi y fundador del Partido Nacionalista Vasco (PNV). Su rostro, de frente despejada y porte nietzscheano, muestra mostacho de época, con guías en los extremos, camisa de cuello doblado y corbata con perla sobre el nudo, atuendo propio de la última década del XIX.En torno al medallón de Arana figuran escritos dos lemas; uno superior, con su nombre en euskera, y otro inferior, también circular, donde se lee Gu Euzkadirentzat: Euzkadi Jaungoikuarentzat, que significa "Nosotros para Euskadi y Euskadi para Dios", de evocación agustiniana. Del medallón surgen en diagonal banderas vascas. Al decir de quienes desde el Instituto del Patrimonio Histórico Español, con mimo, restañan sus pequeñas -pero visibles- cicatrices textiles, ese pañuelo contiene el primer emblema confederal nacionalista sobre el que figuran las banderas de los seis territorios que Sabino Arana reivindicaba: Nabara, Araba, Laburdi, Zuberoa, Bizkaya y Gipuzkoa, más el propiamente confederal. Las enseñas fueron ideadas entre 1901 y 1907 por Luis de Arana, arquitecto y hermano mayor de Sabino, al que se dice que inició en la fe nacionalista. Luis, que preparó Arquitectura con los jesuitas en La Guardia (Pontevedra) y en Barcelona después, diseñó el símbolo confederal vasco a base de siete franjas verdes sobre un fondo rojo.

El rojo bermellón procede del escudo de Bizkaia; el verde vivo de las hojas y ramas del árbol de Gernika simboliza las libertades vascas, y la cruz de color blanco de la ikurriña representa a la religión cristiana. El pañuelo se completa con las enseñas de cada territorio alrededor del medallón central con la efigie de Arana. Así, Navarra muestra seis estrellas de seis puntas sobre fondo rojo, que recuerdan a la bandera de la Comunidad de Madrid.

El gran pañuelo con los emblemas vascos está siendo restaurado por Camino Represa, vallisoletana, perteneciente al departamento de restauración de textiles del Instituto del Patrimonio Histórico Español, una de las entidades artísticas de conservación de más prestigio de toda Europa. Para realizar su minuciosa tarea emplea un soporte de algodón finísimo, de color crema, sobre el que integra los fragmentos que faltan; éstos pueden ser coloreados con los tonos de los pequeños huecos. Los teje con hilos de seda neutra, que no sufren envejecimiento alguno y se muestran insensibles a los cambios químicos. Una vez restaurado, el pañuelo de seda volverá a ser adosado a su reverso, un paño de acetato o rayón que muestra la ikurriña de Arana, izada por vez primera en la calle del Correo de Bilbao por Ciriaco de Iturri, ex carlista, el 14 de julio de 1894.

Ya está preparada para pasar a la exposición que sobre Sagasta y el liberalismo prepara la Fundación Argentaria. Será inaugurada en la tercera semana de diciembre en el BBVA del paseo de la Castellana de Madrid, según el comisario de la muestra, Carlos Dardés. El pañuelo es una pieza importante del Archivo Histórico del Nacionalismo Vasco, concretamente del de la Fundación Sabino Arana, con sede en Artea, a 30 kilómetros de Bilbao, donde se atesora este emblema vasco, dotado de un valor evidente por su iconografía, su antigüedad y la información que contiene.

La restauración del símbolo vasco se realiza en el mismo edificio desde el que el 21 de febrero de 1980, época en la que el inmueble estaba abandonado, un comando de la organización ETA (pm) bombardeó con lanzagranadas el helipuerto de la cercana sede presidencial de La Moncloa, sin consecuencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 05 de diciembre de 2000.

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