El director general de Menta cesa en medio de los retrasos del cable y de roces entre sus accionistas

Los retrasos en el despliegue del cable y los enfrentamientos entre los accionistas de Cable i Televisió de Catalunya (CTC), conocida por la marca comercial Menta, se cobraron ayer la cabeza del director general del primer operador de telecomunicaciones por cable de Cataluña, Salvador Martí. Las diferencias entre Martí, que ayer hizo pública su dimisión alegando "motivos personales" y considerado el hombre de Telecom Italia, y el presidente de la empresa, Juan Echevarría, estrechamente vinculado a Endesa, eran un secreto a voces en el sector desde hacía meses.

Los dos principales operadores de telecomunicaciones por cable vinculados a Cataluña - Menta, controlado por el holding Auna, y al-pi telecomunicacions, participada en un 75% por Uni2 y en un 25% por la Generalitat- se han quedado sin primer ejecutivo con pocas semanas de diferencia. Xavier Marcet, director general del consorcio de ayuntamientos Localret, que impulsa las telecomunicaciones por cable en Cataluña, manifestó ayer su "preocupación" por esta circunstancia y, tras "lamentar" la salida de Martí de la empresa, expresó su "confianza en que de esta crisis surja un reforzamiento del proyecto y no una nueva desestabilización".Tanto Salvador Martí, que había pasado la mayor parte de su vida profesional en la multinacional de la electrónica Sony, como el también dimisionario consejero director general de al-pi, Ignacio Vidaurrázaga, han aducido "razones personales" para explicar su cese. Pero si en el de este último tuvo que ver su "escasa sintonía" con la nueva consejera delegada de Uni2, en el caso de Martí han confluido varios factores, según fuentes próximas al director dimisionario.

En primer lugar, los retrasos en el despliegue del cable y en el número de abonados conseguido. El pasado 8 de noviembre, el propio Salvador Martí admitió en el Parlament que se iba "por detrás" de lo previsto, aunque se resistió a desvelar las cifras de clientes abonados y auguró que Menta cumpliría con su calendario de despliegue (cubrir el 70% del territorio de Cataluña en el año 2004) y con sus compromisos de inversión (160.000 millones de pesetas).

Las quejas de numerosos clientes ante el tiempo de espera entre el despliegue de la infraestructura y la activación del servicio han influido igualmente en la marcha de Martí, que se produce una semana después de la dimisión de su director de estrategia, Félix Arias.

En el sector de las telecomunicaciones, hacía tiempo que corrían rumores sobre los movimientos que se avecinaban en Menta.

La creación del holding Auna la pasada primavera, que supuso reagrupar las participaciones en empresas de telecomunicaciones de Endesa, Telecom Italia y Unión Fenosa, incrementó la presión sobre la cúpula directiva de Menta, que se concretó en varios toques de atención ante el incumplimiento de las expectativas de penetración en el mercado.

Hace algo más de un mes, los accionistas de la empresa (Endesa -43%-, Telecom Italia -27%-, BSCH -20%- y Unión Fenosa -10%-) llegaron a plantear un serio ultimátum, al que ha seguido un acelerón en el despliegue de cable efectuado por Menta. En Barcelona se cablea incluso de noche. "Si finalmente se cumplen las expectativas, todavía peor. Es tanto como reconocer que se ha estado durmiendo durante mucho tiempo. Lo peor es generar expectativas que no se pueden cumplir", dice una fuente del sector.

También habían trascendido las diferencias en las líneas estratégicas entre Martí y Echevarría, aunque en la empresa se descarta que este último salga reforzado de esta crisis como el hombre fuerte de la empresa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 28 de noviembre de 2000.

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