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Entrevista:LA OFENSIVA TERRORISTA

"Me enteré de la muerte de mi padre a través de Internet"

Como todas las mañanas al llegar a su trabajo, Jesús Escudero Turpín, encendió el ordenador para leer las noticias a través de Internet. En esta ocasión la última hora que daban las ediciones digitales de los periódicos le produjo un vuelco en el corazón. "Supe inmediatamente que mi padre era una de las víctimas de ETA. Sabía que a esa hora él estaba en el lugar del atentado". El hijo mayor de Jesús Escudero García, el policía asesinado en el atentado de ETA ayer en Madrid, había salido poco antes de su domicilio junto a su padre. Escudero Turpín, de 27 años, trabaja como ingeniero electrónico en una operadora de cable de la capital. Su padre había solicitado voluntariamente ser escolta en Madrid para ayudarle a buscar piso.

Pregunta. ¿Cómo se encuentra su familia tras el atentado?

Respuesta. Estamos rotos. ¿Qué cabe esperar cuando tu padre ha sido asesinado a media mañana? Mi hermano pequeño es el que está un poco peor. Con el tiempo confío en que todos lo superaremos.

P. ¿Cómo se enteró usted de la muerte de su padre?

R. Me enteré inmediatamente, apenas quince minutos después del atentado. Mi padre se fue a trabajar y yo también salí para mi oficina. Siempre miro las noticias en Internet cuando llego al trabajo. A las 9.30 vi que había habido un atentado y al comprobar la calle donde había sido y la hora a la que había ocurrido supe que mi padre tenía todas las papeletas. Yo conocía el servicio de escolta que él hacía y sabía que a esa hora estaba en el lugar de la explosión.

Búsqueda de piso

P. ¿Usted y su padre vivían juntos?

R. Sí. Iba a pasar conmigo el mes y pico de su comisión de servicio. Había solicitado de forma voluntaria ir de escolta a Madrid, básicamente con la intención de buscarme piso a mí por las tardes, porque yo no tenía tiempo en el trabajo.

P. ¿Qué diría a los asesinos de su padre?

R. No tengo palabras para ellos. La sensación de impotencia ante un atentado de ETA es tremenda. Ahora tengo muchísima rabia, pero supongo que el tiempo cerrará las heridas y al final quedarán los buenos recuerdos.

P. ¿Perdona a los asesinos?

R. Yo no perdono, lo tengo clarísimo.

P. ¿Temía su padre sufrir un atentado?

R. No. Nunca lo habían amenazado. Él ya había hecho de escolta varias veces en Madrid, sabía a lo que iba y a lo que se exponía. Esta vez hemos tenido mala suerte. Esto es una lotería y no le han dado opción de defenderse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de octubre de 2000