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La desventura de Tamudo

El jugador, cansado de la indecisión del Glasgow sobre su fichaje, se reincorpora al Espanyol

Entre la Liga española y la escocesa hay 24 horas. Un día de aeropuertos, aviones y exhaustivas revisiones médicas; de idas y venidas, de sentimientos contrapuestos. Y si no que se lo pregunten a Raúl Tamudo, que el viernes se acostó entre lágrimas tratando de imaginarse vestido con la zamarra del Glasgow Rangers y, horas después, se levantó recuperando, con alivio, la del Espanyol. La suya es una historia rocambolesca. Entre sollozos, y obligado por los problemas económicos del Espanyol, Tamudo voló el viernes a Glasgow para pasar la revisión médica y abrazar la disciplina del club escocés. Iba al encuentro de una Liga menor que le ofrecía un contrato millonario y el traspaso más caro del fútbol escocés. El Glasgow pagaría los 3.000 millones de pesetas de su cláusula, además de ofrecerle un contrato de cinco años, a razón de 250 millones por temporada.

Horas después, sin embargo, el mismo club que lleva meses persiguiéndole -ya había recibido una primera negativa- le devolvía a Barcelona pretextando unos malos resultados en las pruebas médicas y dejando la puerta abierta a una segunda revisión. "Los médicos dicen que tengo problemas en una rodilla. Yo tengo mis dudas", explicó un Tamudo aún perplejo a su regreso a Barcelona. Cansado, pero aliviado, horas más tarde se reintegraba a la disciplina del Espanyol.

Nadie entendía lo que había pasado. El ariete blanquiazul había viajado a Glasgow con la confirmación de los servicios médicos blanquiazules de que su rodilla derecha, lesionada en Sydney, estaba casi presta para trabajar. Y en Glasgow estaban al corriente de su situación.

No obstante, tras someterle a exhaustivas pruebas, los médicos escoceses le comunicaron de manera verbal -nunca le mostraron los resultados- que su lesión aún no estaba superada, al tiempo que le invitaban a pasar una segunda revisión. "Quiero comprobar que lo que me han dicho es cierto. Luego seré yo quien decida si quiero ir", avisó el delantero. Tamudo sabe que el Glasgow Rangers pretende jugar con el tiempo: dilatar la operación hasta saber si sigue vivo en la Liga de Campeones. Y posiblemente ahorrarse unos cuantos miles de millones por el fichaje en función de lo que decida antes de final de mes la Unión Europea sobre esta materia.

Pero Tamudo no parece dispuesto a entrar en el juego. Está cansado y lo único que quiere es jugar a fútbol. Tampoco el Espanyol parece ahora interesado en la operación. El club blanquiazul decidió sacrificar a su joya para reducir en 3.000 millones un déficit acuciante que se eleva a 5.500. Pero, si no logra el total de la cláusula, el Espanyol sabe que Montjuïc no perdonará la venta del jugador que, en una jugada de astucia, abrió la histórica victoria blanquiazul en la pasada Copa del Rey.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de octubre de 2000