Palestina
Verano del 99. Hebrón. Cisjordania. Un amigo israelí, buen conocedor de los territorios ocupados, nos lleva a mi compañera y a mí a un pequeño café delante de la tumba del patriarca. Lo regenta un palestino de media edad.Hechas las presentaciones, nuestro amigo le pide al amo del local que nos explique una historia. Nos sitúa meses atrás en aquel mismo lugar. Un niño de 10 años, su hijo, juega delante del café. Un hombre de uniforme, otro niño en realidad, de unos 18 o 19 años, se apunta al juego. Como el resto de los soldados israelíes, ha sido destinado a Hebrón para proteger a los pocos cientos de colonos judíos que viven atrincherados en una ciudad de 50.000 palestinos.
Tras unos minutos de juego, el niño palestino, acostumbrado como está a la presencia del ejército, desafía al soldado a apuntarlo con su fusil reglamentario. El soldado se quita el fusil del hombro, apunta hacia el niño y, sin más, le dispara un tiro a la cabeza.
Era un día cualquiera de la primavera del 99. La gran política y los medios de todo el mundo hablan de los acuerdos de Oslo, de los progresos de la paz, del futuro Estado palestino. Sin embargo, a este hombre que tuvo el hijo en coma durante semanas, seguramente no le habrán sorprendido los hechos de los últimos días.- Roger Vilalta Quintana. Barcelona.


























































