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FÚTBOL Quinta jornada de Liga

Flavio, negocio redondo de Lendoiro

Negocio redondo, piensan en A Coruña. Con los 4.000 millones que recaudó el pasado verano del traspaso al Madrid de Flavio Conceiçao, el Deportivo fichó a tres medios centro: el joven argentino Duscher (2.000 millones), el experimentado César Sampaio (gratis) y el consagrado Emerson (700 millones). Y le sobraron 1.300 millones. Flavio apenas juega en el Madrid, mientras Sampaio y Emerson han apuntalado el centro del campo del Deportivo, cuyo gran jefe sigue siendo Mauro Silva. Flavio, además, acabó por ser una carga para el club coruñés. Cada año repetía la misma cantinela: "¡Quiero irme!". Pues muy bien. Adiós. 4.000 millones. Tampoco es que Conceiçao, de 26 años, haya sido especialmente querido en A Coruña. Ni que estuviese especialmente integrado en el vestuario. Firmó un buen ejercicio el pasado curso, pero nunca fue fundamental: gran disparo, pero escasos goles; mucho trabajo, pero poca creatividad.Curiosamente, Flavio ha recalado en el Madrid, el club que ya lo quiso cuando aterrizó en España, hace cuatro años, cuando Capello trató a toda costa de arrimarlo al Bernabéu. No pudo ser porque ya se había comprometido con el Deportivo, que pagó por él 850 millones al Palmeiras. ¡Qué bien invertidos! Vive en la abundancia el equipo de Javier Irureta en la zona de creación y se permite ciertos lujos, como traspasar al serbio Jokanovic al Chelsea por 1.000 millones de pesetas. Nadie echa de menos a Flavio en A Coruña.

No es de extrañar, pues, que aumente cada día la fama de gran negociador del presidente, Augusto César Lendoiro, acrecentada si cabe con otra operación: el club gallego fichó el pasado verano a Diego Tristán por 2.600 millones. Lo extraño es que Tristán, que le marcó un precioso gol al Barça en la pasada jornada, llegó a estar fichado por el Real Madrid, que se arrepintió a última hora y lo desechó. Tras la lesión de Morientes, el Madrid llora ahora por un 9 mientras Flavio está en el banquillo. A Lendoiro le entra la risa y Tristán tiene unas ganas locas de revancha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de octubre de 2000