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Tribuna:FÓRMULA 1 Gran Premio de Japón

Un placer reservado al mejor

Hacía 21 años que un piloto de Ferrari no ganaba el campeonato del mundo, y hacía ya unos cuantos que la FIA tenía una revolución pendiente. Todos estaban esperando el triunfo de los bólidos del caballo rampante para implantar las normas necesarias para que todo se iguale en la F-1. Es necesario un cambio de aires. Y, en realidad, ya se van estableciendo cambios para que los equipos estén más igualados. Pero a partir de ahora todo se acelerará.Sin embargo, con las directrices actuales o con otras, Ferrari seguirá estando ahí arriba. Porque desde la creación de la F-1 los bólidos rojos han sido siempre el referente, el modelo que seguir y la escudería a la que batir. Forman un gran equipo, que vive con intensidad sus éxitos, como se demostró ayer en el circuito de Suzuka, y también sus fracasos. Saben que para ganar no basta con un buen motor o un buen piloto. Un equipo de F-1 se compone de un buen chasis, un buen grupo técnico y humano, un gran motor y un piloto. Y cuando estas cosas confluyen, entonces surge una escudería capaz de ganar el Mundial o de competir por el título con los de Maranello. Pero si algo falla, estás en el pozo.

Ferrari lo ha logrado esta temporada, y ha contado con el mejor piloto. La escudería italiana se merecía el triunfo, pero Schumacher más aún. Se lo ha currado. Le ha costado. Ha tenido la fuerza psicológica suficiente para superar todas las dificultades y acabar ganando. El placer de ganar con Ferrari está reservado sólo a los mejores. Y no creo que ningún otro piloto lo hubiera logrado. Para conducir un Ferrari es necesario estar convencido de que eres el mejor, y conseguir que todo el equipo también lo crea. Si no, la simbiosis no funciona. Barrichello es el ejemplo. Eso no ocurre en ninguna otra escudería.

Ahora la cuestión es comprobar si con su tercer título, comienza también el declive de Schumacher. Lo ha logrado todo. Ya ha igualado a Senna, uno de los pilotos por quien siempre confesó admiración en casi todo. Tiene más triunfos que él (43 victorias por 41), los mismos títulos (tres), pero nunca logrará superarle en pole positions (65 ante 31). Hasta ahora tenía una motivación. A partir de ahora tal vez le falte. A no ser que se plantee ya ser el más grande y aspire a igualar los cinco títulos mundiales de Fangio.

Adrián Campos, ex piloto de fórmula 1.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de octubre de 2000