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TENIS Sydney 2000

Costa lleva al doble al bronce

Corretja reconoce que Albert "ha jugado solo" para imponerse a los surafricanos

Oro para Venus

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"Ha jugado solo Albert. Me levantó él. El otro día, tal como estaba no parecía que iba y, bueno hemos ganado". Àlex Corretja les decía estas palabras a la reina Sofía y a la infanta Cristina en una esquina de la misma pista en la que apenas unos minutos antes había ganado, por fin, la medalla de bronce de dobles masculinos con el protagonismo fundamental de Albert Costa. La única medalla española, la más inesperada, en un torneo decepcionante. "La Reina, después del partido del otro día me vio que estaba muy bajo, destrozado, moralmente hundido", señaló Àlex, "y me animó mucho para seguir en el doble. Yo le dije que no, que estaba muy mal, que no me podía recuperar, pero ella me siguió animando, mis compañeros, mis entrenadores, mis amigos, mi hermano que está aquí, y yo dije, bueno, si todos me animan tanto será porque me puedo recuperar. Yo no lo tenía seguro, pero después de luchar y sufrir se demuestra que el carácter Aries estaba ahí de vuelta. Orgullo y raza".El tenis terminó con sol tras la suspensión por la lluvia el día anterior, y casi sin público. Sólo gran parte de la delegación española, encabezada por la Reina y la infanta Cristina, y unos cuantos espectadores más. Fue un final corto y raro, como correspondía a la actuación española en los Juegos. Después del 2-6, 6-4 y 3-2, el último set se convirtió en un 6-3 casi por única obra y gracia de Costa, justamente el que menos dobles ha jugado en su carrera. El partido se reanudó con una ventaja española tan nítida que perder hubiese sido un desastre total. Con 3-2 a favor y 15-40 con saque del surafricano John-Laffine de Jager, un punto pondría el triunfo aún más cerca. Y Costa se encargó de conseguirlo con un resto de derecha paralelo que contestó espléndidamente al saque plano del alto De Jager. El problema siguiente era que Corretja, prendido con alfileres, mantuviera su siguiente servicio para poner el 5-2 que sería casi el partido. Costa, pese a fallar una volea, logró otras dos, cayéndose en la definitiva, y un mate. Tres puntos y un fallo. Corretja se tragó un resto a los pies de De Jager, pero sacó bien con 40-40 para obtener ventaja al forzar a Adams a restar fuera. La moral seguía subiendo y la medalla no se podía escapar. Incluso pudo llegar con el saque de Adams. De nuevo Costa restó muy bien y De Jager falló la volea. Al surafricano no le entraban los primeros servicios y fue una lástima que Costa fallara una volea, porque en otro resto magnífico puso el marcador 15-30, a dos puntos del triunfo. Pero los españoles tenían que sufrir y hacer sufrir hasta el final. Y Corretja, al que machacaban los rivales sabiendo que era el punto débil, se encargó de firmar los tres fallos para que Adams y De Jager se acercaran a 5-3.

El servicio de Costa era ya clave, porque su pérdida reavivaría todos los fantasmas. Y el leridano no defraudó. Siguió haciéndolo casi todo. Falló una primera volea que pegó en la misma cinta (0-15), pero lo solucionó con un saque que devolvió fuera De Jager (15-15). Tampoco le entraba el primer servicio, pero daba igual. Con su segundo forzó un globo corto del más flojo surafricano y lo remató en la misma red (30-15). Otra vez estaban a dos puntos de la medalla, pero aún tenía que fallar Corretja al cruzarse tarde y mal. Aquel error dio muy mala sensación, pero el saque era de Costa y esta vez forzó el fallo en el resto de Adams para poner el marcador en punto de partido que él mismo logró. Él solo. Como reconoció a la familia real.

En la final femenina no hubo sorpresa y Venus Williams tardó menos de una hora (55 minutos) en ganar a la rusa Elena Dementieva (6-2, 6-4) y conseguir la medalla de oro. El francés Di Pasquale, vencedor de Ferrero, se llevó el bronce ante el suizo Federer (7-6, 6-7, 6-3), y los canadienses Lareau-Nestor dieron la sorpresa ante los favoritos australianos Woodbridge-Woodforde (5-7, 6-3, 6-4 y 7-6).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de septiembre de 2000