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El fiscal pedirá que se archiven las diligencias por la muerte de Fonseca

Miguel Pallarés, el fiscal del caso Fonseca, el ciudadano de Guinea-Bissau fallecido en la comisaría de Arrecife el 20 de mayo, solicitará al titular del Juzgado número 1 de dicha localidad, Sergio José Díaz, el archivo de las diligencias, por entender que no existen indicios de criminalidad en su muerte, según fuentes de la investigación. Ayer, tras escuchar el testimonio de los tres forenses que han intervenido en la causa, Pallarés reconoció que ya tiene un criterio sobre el caso, pero no quiso revelarlo hasta consultar con su superior, el fiscal jefe de Canarias, Juan Guerra.

Una vez concluida la comparecencia de los forenses Casimiro Robayna, quien practicó la primera autopsia; José Antonio García Andrade, que efectuó la segunda; y María José Meilán, que emitió un informe tras estudiar ambas, el fiscal Miguel Pallarés, que no ha pedido ninguna medida cautelar contra los policías que intervinieron en la detención de Antonio Augusto Fonseca, dijo que la decisión del Ministerio Público se conocerá en breve, una vez que consulte con el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Canarias."Lo que pretendo es que la postura del Ministerio Fiscal sea transparente. No pretendo que la compartan, sino simplemente que la respeten", agregó. Según fuentes de la investigación, Pallarés propondrá a Guerra que se pida al juez del caso, Sergio José Díaz, el archivo de las diligencias.

El informe de María José Meilán, la licenciada en Medicina Legal a la que recurrió el juez para tratar de salvar la contradicción entre las dos autopsias -la de Robayna, que diagnosticó muerte natural, y la de García Andrade, que la atribuyó a un fuerte golpe en el cuello-, contenía críticas a ambos forenses, pero rechazaba la tesis del segundo. Meilán aseguró ayer ante el juez que ambas autopsias son incompletas. La de Robayna porque concluye que Fonseca falleció de un edema pulmonar agudo y eso, argumentó, no es una causa, sino la consecuencia de un fallo en otro órgano.

La experta declaró que Fonseca pudo fallecer por causa natural como sostiene Robayna, pero criticó que éste no sustentase con suficientes pruebas su diagnóstico. En cambio, descartó que sufriera una muerte refleja provocada por un golpe en el cuello, como sostiene García Andrade.

En su autopsia, según Meilán, éste se conformó con encontrar un hematoma muscular en el cuello y mandarlo a analizar, pero no envió al Instituto Toxicológico los vasos y los nervios del mismo. Tampoco, agregó, analizó el corazón al completo con el aparato valvular y vascular, como sería preceptivo, sino que envió sólo pequeños trozos.

García Andrade respondió ante los medios de comunicación que él consideró tan evidente y claro que Fonseca había muerto a causa del golpe en el cuello que no creyó pertinente analizar más órganos. "Pude haber enviado [al Instituto Toxicológico] el cuerpo entero, pero no creo que fuese necesario", afirmó.

El catedrático acudió al juzgado con dos fotografías de la disección del cuello del fallecido en las que aparece un traumatismo interno "producido en vida" que, a su juicio, causó la muerte. García Andrade calificó de "desconcertante" que, de las 26 fotografías realizadas por un funcionario de policía durante la autopsia, la mayoría reproduzcan el suelo, el techo, los pies del forense o el cielo, en vez del cadáver.

Frente a la petición de una tercera autopsia, planteada por Meilán, insistió en que la que él hizo es completa y no hay por qué perturbar más el cuerpo de Fonseca, enterrado en su país.

Unos 60 guineanos se concentraron frente al juzgado durante la comparecencia de los médicos. A la salida de Robayna, varios inmigrantes le llamaron "asesino" y acusaron de "racista" a la policía. La abogada de la familia de Fonseca, Amparo Banqueri, fue insultada y salió llorando. Los guineanos gritaban que no había sabido defender a la víctima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de septiembre de 2000

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