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Italia protege a los extranjeros menores de edad

El Gobierno italiano y la Federación Italiana de Fútbol (FIGC)se comprometieron ayer en Roma a proteger a los extranjeros menores de edad que juegan en aquel país. Para conseguirlo, presentaron un protocolo que prevé que los clubes, tanto profesionales como amateurs, deberán informar al Ministerio de Asuntos Sociales sobre la llegada de un futbolista extranjero menor de edad, ya sea para someterse a una prueba o para ser fichado. Además, los clubes se comprometen a hacerse cargo de los menores desde su llegada hasta su vuelta a casa, en el caso de que no permanezcan en ese club. También están obligados a hacerles pasar unas pruebas de selección."El objetivo" dijo la ministra italiana de Asuntos Sociales, Livia Turco, " es controlar un fenómeno complejo y que ahora es clandestino". La ministra mostró su alarma por algunas situaciones que hoy se están creando: "El fútbol es una gran ocasión de promoción social pero no es necesario que los clubes se transformen en portadores de inmigrantes clandestinos".

Alrededor de 5.500 menores han sido inscritos en los clubes italianos para la temporada 1999-2000. Las cifras que manejan las autoridades indican que el número de jóvenes que llegan a pasar las pruebas de selección y continúan jugando no llega al 1% del total. "Es necesario evitar que aquél que llegue a Italia soñando

con convertirse en millonario se transforme en un marginal", dijo Luciano Nizzola, presidente de la federación italiana.

Por otra parte, el primer ministro británico, Tony Blair, recibió ayer el apoyo de Gerhard Schroeder, su homónimo alemán, en su idea de luchar contra el nuevo plan que quiere adoptar la FIFA sobre los traspasos. Blair, que conversó personalmente con Schroeder en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas en Nueva York, vio cómo el canciller alemán le mostraba su total respaldo. Schroeder considera que los planes de la FIFA, que pretende una liberalización del mercado, perjudicarían al fútbol alemán. Blair tiene previsto buscar también el apoyo de los mandatarios español y francés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de septiembre de 2000