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Los cantaores Chocolate y Mayte Martín encarnarán el pasado y el futuro de los festivales

Antonio Núñez, Chocolate, "herencia viva del flamenco gitano" como le gusta apostillar a Manuel Herrera, protagonizará esta noche Esplendor, el segundo de los recitales de la Bienal de Flamenco de Sevilla. Herrera, director del ciclo, ha sintetizado en tres entregas -la primera fue anoche con el homenaje a Matilde Coral- lo que han supuesto los festivales de flamenco en los últimos cincuenta años. La cantaora calatana Mayte Martín, de 31 años, será el contrapunto de la voz negra de Chocolate. El tercer vértice del triángulo imaginario que se dibujará en el escenario del Real Alcázar lo ocupará El Pele, uno de los pocos artistas que sabe conjugar versatilidad y respeto a la tradición.

Chocolate sobrevivió en la posguerra cantando en los trenes que unían Jerez -donde nació en 1931- y Utrera con Sevilla. Su voz pura y negra, que le reportó el Giraldillo del Cante en la Bienal de 1986, representará lo que han sido los festivales hasta hace 15 años. Mayte Martín, una cantaora de Barcelona a quien le llega la afición a través de su padre, malagueño; mostrará el cante fruto de la disciplina y el estudio.Las entradas para el ciclo de tres conciertos, titulado Festivales en el Patio de la Montería, con el que ha comenzado la Bienal están todas agotadas. El escenario al aire libre que se ha montado en el Real Alcázar, con capacidad para 1.000 personas, evoca los festivales flamencos de finales de la década de los cincuenta, precedente de la Bienal.

"La elección de los artistas es como una confesión. Es la filosofía de esta XI edición de la Bienal que, en pleno cambio de milenio, quiere mostrar un flamenco clásico, arriesgado en sus tradiciones, y otro que está en contínua evolución", comentó ayer Manuel Herrera para explicar Esplendor, un espectáculo en el que intervendrán los guitarristas Manuel Silveria, Antonio Carrión y Chicuelo.

"Para hacer una casa tienes que tener unos buenos cimientos; sino, se te cae encima y te escalabras. No puedes empezar a cantar por seguiriyas sin conocer bien las raíces. Eso es para la gente que hace nuevo flamenco y mete el saxo por seguiriyas y la bandurria por martinete", comentó ayer Manuel Moreno Maya El Pele.

El cantaor cordobés, de 46 años, confesó ayer que, para él, actuar en la Bienal era como para un torero, torear en la plaza de la Maestranza. "Haré cantes del pasado, recordando a los gitanos viejos y también tocaré la evolución del flamenco, pero en un estado más natural. Sin flautas y sin saxos, que yo no soy partidario de esas cosas", sentenció El Pele.

En Esplendor intervendrá también la bailaora cordobesa Inmaculada Aguilar, una artista que parte de coordenadas similares a las de El Pele, mezcla de tradición y apuesta por las nuevas formas, y que ostenta la cátedra de Danza Española en el Conservatorio de Córdoba desde 1984.

La Bienal, que concedió ayer un Giraldillo Especial del Baile a Matilde Coral, ha recuperado este galardón -que se ha concedido antes en seis ocasiones, la última en 1990- para convertirlo en algo parecido "a los Goya o los Oscar del flamenco", comentó ayer Juan Ortega, delegado de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla.

"El Giraldillo será, en adelante, un premio honorífico y no habrá porqué concederlo en cada edición", aclaró Manuel Herrera. La escultura que recibió Matilde Coral es un bronce realizado por Jesús Gavira. Los anterioes Giraldillos los recibieron, como resultado de un concurso, los cantaores Calixto y Chocolate, los bailaores Mario Maya y Javier Barón y los guitarristas Manolo Franco y Niño de Pura.

Lugar: Real Alcázar de Sevilla.

Hora: 21.00.

Día: 6 de septiembre. Precio: 2.500 pesetas (Agotadas las localidades).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de septiembre de 2000

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