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VUELTA 2000 Octava etapaCORRESPONSAL EN EL PELOTÓN

Ahora empieza la Vuelta

El ciclismo ha cambiado. Ya nada tiene que ver con lo que era hace unos años. Antes se marchaba un corredor, allá andaba en solitario toda la etapa. Le dejábamos hasta 20 minutos. Al final, llegaba a la meta con tres. Ganaba y todo perfecto. Ahora es imposible. Hay muchos intereses comerciales. Los equipos, si no apuestan por un líder sólido, tienen a un sprinter, y en estas etapas no pueden dejar que la oportunidad se les esfume.Al final, entre unos que quieren escaparse y otros que no quieren dejarle, la carrera marcha lanzada. Hoy [por ayer] ha sido otro día de ésos. Cada día hay más corredores con más tiempo perdido y con esa excusa se intentan ir para ver si el Banesto se le permite. Los del Fuenlabrada han atacado desde el kilómetro cero. Les entiendo. Pasaron primero unos días muy malos y ellos, que se caracterizan por ser luchadores, no tienen ningún líder firme. Tienen que atacar en cada etapa. Pero lo tienen muy difícil. En el ciclismo no se deja escapar a nadie así por así.

Hasta que se ha producido la fuga buena, se han sucedido los ataques y la tensión. Llega un momento en que ya nos quedamos todos tan cansados y nerviosos que preferimos que se vayan. A los escapados se les puede dejar todo el tiempo y más, que automáticamente caen. La carrera está controlada al cien por cien.

Hoy [por ayer] parecía que iban a llegar. Han llegado al final con una buena ventaja y viendo quiénes marchaban (Svorada, Peña, Marini, Trenti, Bassons y Casagranda) estábamos convencidos. Pero les ha ocurrido lo mismo que a todos.

Y como todos los días, han vuelto a aparecer las caídas. Ésas de las que el pelotón no se libra ni un día. Nosotros hemos perdido a un hombre muy importante, a Unai Etxebarria. Íbamos por una zona de no mucho peligro, tranquilos, y él ha querido atajar en una rotonda, y se ha pegado contra el bordillo. Ha salido despedido por encima de la bici y se ha roto el codo. Siempre ocurre igual. Las caídas más aparatosas no tienen consecuencias y en las tontas hay más riesgos de rotura.

Él era muy importante para nosotros. Intenta escapadas, tiene potencia y punta de velocidad. Debía pasar los días de montaña tranquilamente y cuando llegara la media montaña, entrar en una escapada.

Aquí nos hemos quedado seis. Tantas bajas, de nueve que empezamos a los seis de ahora, se acusan en las cenas. Se enfría un poco el ambiente en la mesa. Parece que tenemos la negra. Pero no podemos mirar atrás, sino hacia delante. Todavía tenemos buenos corredores. Además, a partir de ahora empieza la Vuelta. Hasta ahora se trataba de librar obstáculos, de esquivar caídas. De pasar los días sin perder tiempo. Ahora empieza la Vuelta, la que el público espera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de septiembre de 2000