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Olazabal hace sombra a Woods

El golfista vasco consigue un recorrido de 63 golpes y bate el récord del campo de Valhalla en un día de crisis para el líder

79 perseguidores de Woods

José María Olazabal pasó de la sombra a la zona caliente en 63 golpes. Hizo nueve por debajo del par y rompió el récord del campo del Valhalla Golf Club en un día de crisis para Tiger Woods, que comenzó escapado en solitario y terminó rodeado de adversarios pisándole los talones: Scott Dunlap y Bob May se le pusieron codo con codo a 12 golpes bajo par y la presión se le volvió en contra. Reacio a los alientos para un Woods vacilante, el público volvió sus aplausos hacia los perseguidores. Olazabal, a tres golpes de la cabeza, se ubicó en el sexto lugar. Al final de la jornada, May lideraba el torneo junto con Woods, con 12 golpes bajo par. Dunlap se ubicó segundo, con 11 bajo par.Olazábal rompió el récord del campo al mediar la tarde. Una hora antes, Tom Watson había igualado el viejo récord de Russ Cochran, de 1996, al terminar su recorrido con 65 golpes. Nada hacía pensar que Olazabal lo pulverizaría al hacer nueve birdies -un golpe por debajo del par del hoyo- al terminar su recorrido con 63. El suyo fue el gran salto del día y a punto estuvo de hacer otro birdie en el hoyo 17, lo que habría hecho de su recorrido un récord en la historia de un Grand Slam: 62 golpes en una vuelta. Nunca ningún jugador ha bajado de los 63 golpes en el recorrido de un campo, en un grande -Open USA, Open Británico, Masters y Campeonato de la PGA-. El último en igualar el récord de 63 golpes fue Greg Norman, en el Masters de 1996, y ayer Olazábal estuvo a punto de rebajarlo. La expectación en Valhalla creció en rumores, pero todo quedó en un suspiro: Olazabal falló un putt relativamente asequible en el 17 y la bola pasó a una milésima de hoyo y del récord.

De permanecer más o menos atascado en el mediodía de la clasificación, con 144 golpes después de la segunda jornada, y tras un comienzo vacilante, Olazabal se lanzó a la caza de Woods. El título está a su alcance después de un recorrido extraordinario. No hizo ningún bogey -un golpe por encima del par del hoyo- y logró tres birdies en los cinco primeros hoyos. En los nueve primeros hoyos Olazabal firmó una tarjeta de cuatro bajo par con 32 golpes, mientras que en la segunda parte del recorrido sumó 31 golpes con cinco bajo par.

Woods parecía invencible ayer, en el mediodía de Kentucky. Con suficiencia y un juego bastante conservador -siempre con el objetivo de lograr el par en los hoyos de par cinco- reinició su camino en solitario como si su ventaja fuera infinita. Hasta que cometió un doble bogey en el último cuarto del recorrido. Hasta entonces jugó imperturbable. Hierático el rostro, El Tigre no falló nunca con los hierros y su inesperado perseguidor más inmediato, el hasta ahora desconocido Scott Dunlap, debió limitarse a seguir la estela de su genio a la espera del golpe de suerte. Dunlap hizo un excelente recorrido y su perseverancia tuvo premio: alcanzó a Woods con trece golpes bajo par cuando todo parecía indicar que se marcharía indefectiblemente. Entonces Woods puso mala cara.

"¡Maldición!", fue lo más suave que lanzó Woods al aire presa de la ira. Había caído de una ventaja de 15 golpes por debajo del par a una de 13. Se sucedieron algunas palabras blasfemas y el gesto de alguien que intenta concentrarse sin conseguirlo. Woods necesitaba birdies con desesperación pero su perfección rutinaria se había desvanecido. Para entonces las malas noticias se le acumulaban. Dunlap no aflojaba y tampoco estaba solo. Junto a él se situó Bob May. Entre los dos alcanzaron a Woods para darle al torneo un triple liderato.

Dunlap estuvo a punto de subirse a la cabeza en solitario pero falló con el put. Nadie habría predicho que Dunlap jugaría mejor que Woods ayer, sobre todo fuera del green. Republicano ferviente -ha confesado que votará a George Bush en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos- el jugador revelación del campeonato es un tipo cándido, de 37 años, perfectamente consciente de que la mayoría de la gente le esperaba fuera de combate para el sábado. "Woods ha ganado más Grands Slams que yo superado cortes", bromeaba ayer antes de alcanzar al mejor jugador del mundo en mitad del recorrido. Ni siquiera él mismo, que no superó el corte en el último Open Británico -que ganó Woods- se esperaba semejante logro.

Los 79 golfistas que ayer amanecieron para dar caza a Woods disfrutaron de unas condiciones perfectas para jugar al golf y para intentar impedir que el fenomenal líder no alcance el quinto título de Grand Slam de su joven carrera. Woods busca su tercer título de un campeonato mayor de esta temporada para alcanzar el récord de Ben Hogan, de 1953.Davis Love III, Fred Funk y J. P. Hayes fueron los perseguidores más cercanos a Dunlap y Woods a la salida del recorrido de ayer. Woods, que es el actual campeón del torneo, hizo 66 golpes en el primer día y 67 en el segundo para mantenerse a un solo golpe del pertinaz Dunlap, que le persigue desde la primera jornada. La lluvia de los primeros días del torneo había desaparecido ayer. Con temperaturas frescas, cielo luminoso y apenas una brisa, las condiciones se presentaron ideales para que los jugadores persiguieran a Woods con opciones ciertas de alcanzarle. Algo que se esfumó cada vez que atrapó el liderato este año en el Open Británico, el Open de Esuados Unidos, y el Masters de 1997.

El golpe de ventaja de Woods sobre su perseguidor inmediato, Dunlap, después de 36 hoyos, resultaba más tenue que otras ventajas que ha disfrutado este año. Consiguió ponerse a seis golpes del segundo en el último Open de Estados Unidos, en Pebble Beach, donde terminó ganando por 15 golpes de diferencia. En el Open Británico, en Saint Andrews, donde ganó por ocho golpes de diferencia, su ventaja después de la primera ronda fue de tres disparos.

"Debo estar haciéndome viejo", dijo Woods ayer antes de comenzar la ronda, en referencia a la pérdida de ventaja. "Voy cuesta abajo... seis, tres, uno". Fue como una predicción. Dos horas más tarde el Campeonato de la PGA se apretaba por arriba. Hoy se resolverá el entuerto en uno de los grandes más disputados de los últimos tiempos. Woods sigue siendo el líder. Pero ahora es un líder con cara de preocupación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de agosto de 2000