LidiaFERIA DE VITORIA

Toros complicados por encastados

La de ayer fue una corrida de las llamadas duras. Los toros de Cebada Gago llevaron a los matadores demasiadas complicaciones. Pese a que a la mayoría de las reses se les pegó duro en varas, llegaron a la muleta con excesivo temperamento. El quinto de la tarde, segundo de José Ignacio Ramos, fue un compendio de toro todoterreno. Le dieron tres varas muy fuertes, y así todo se comía los engaños. A ese toro no le hubiera podido ni el escalafón entero.El mexicano Zotoluco se dobla muy bien con los toros, y así lo hizo con los que le tocó en suerte ayer. A su primero lo toreó por derechazos, muy valiente. No obstante, el toro se revolvía prestísimo y se le echaba a los hombros. Imposible torearlo por el pitón izquierdo. Toreó con el capote a su segundo con cierta prestancia. Como a ese toro le pegaron fuerte en varas, muy pronto se le apagó la fuerza. El matador trató de torear entre los pitones, pero con escaso éxito.

Cebada / Zotoluco, Ramos, Marco

Toros de Cebada Gago, encastados, complicados, poca presencia, salvo el 5º. El Zotoluco: estocada baja, dos descabellos (silencio); pinchazo, estocada caída, dos descabellos (silencio). José Ignacio Ramos: media estocada (petición y vuelta); estocada delantera (aplausos). Francisco Marco: media estocada ladeada, cuatro descabellos (aplausos); pinchazo, media estocada delantera, tres descabellos (silencio).Plaza de Vitoria, 6 de agosto. 2ª de feria. Media entrada.

El torero local José Ignacio Ramos destacó con las banderillas en sus dos toros. En realidad, es uno de sus fuertes. Quizá todo lo concierniente a su aportación como torero ayer, hay que cifrarlo en la suerte de banderillas. Realmente estuvo muy torero con los arponcillos. También con el capote cabe destacar unos buenos lances a su primero, y cuatro largas cambiadas a su segundo. La petición de oreja que tuvo en su primero, vamos a atribuírselo al haber del paisanaje. Tuvo mérito poder lidiar a su segundo, del que hemos dicho que fue un toro con el que muy pocos, por no decir ninguno, hubiera podido con él. Estar delante de esa fiera era suficiente como para justificar el dinero que cobró.

El torero navarro Francisco Marco, sustituyó a Óscar Higares. También debemos valorar el que aceptara torear esta corrida. Con el capote instrumentó a su primero dos largas cambiadas y unos buenos lances. En su segundo mejoró los lances, rematados por una buena media verónica de rodillas. Sus picadores tomaron muy en serio lo de Cebada Gago: pegaron a los toros como si fueran de la banda de Capone. En la faena de su primero, tercero de la tarde, instrumentó algunos derechazos de cierta valía por lo que tenía que consentir al toro. Tanto en ese toro como en su segundo, sexto de la tarde, estuvo a punto de ir a la enfermería. En los dos toros le llegó un revolcón en cada toro. Tuvo la mala suerte de que al descabellar a su primero, se le desprendió de la mano el descabello saltando al tendido, con un susto mayúsculo para los espectadores. Afortunadamente no hirió a ninguno.

Cuando hay toros en la plaza se crea un clima de expectación. Algunos espectadores exclamaban frases aludiendo a que esta corrida sólo las puede matar los gladiadores. Con esa expresión parece que el propio público, o parte de él, está reclamando los toros bobos, inválidos, sin casta, sin lo que tiene que tener un toro.

Los toros de Cebada Gago tenían casta y temperamento, lo cual suena como rara avis in terra. ¡Qué cosas!

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