Impuestos, primera batalla electoral
La reducción de impuestos se ha convertido en el primer campo de batalla electoral en Estados Unidos tras la convención republicana, en un nuevo intento de los dos grandes partidos por atraerse el voto de la clase media. El presidente Bill Clinton cumplió ayer su promesa de vetar una reciente ley aprobada por la mayoría republicana del Congreso que establecía una reducción de impuestos para las parejas casadas.Clinton irrumpió así con fuerza en la campaña electoral, ya que aunque no es candidato sí está decidido a ayudar en todo lo posible a su vicepresidente, Al Gore, aspirante presidencial demócrata. El presidente afirmó que la ley es "la primera entrega de una estrategia fiscal temeraria" del Partido Republicano, que quiere aprovechar el superávit fiscal para poner en marcha una rebaja generalizada de impuestos. Además, Clinton aprovechó su discurso radiofónico de los sábados para resumir los éxitos económicos de los siete años y medio que lleva en el cargo, e insistió en que la economía estadounidense está "en el camino correcto" y no hay que desviarse.
"No podemos apartarnos de esta oportunidad de mantener nuestra economía fuerte y hacer avanzar a nuestro país", aseguró el presidente, quien avisó de que las diferentes propuestas republicanas de recorte fiscal costarían prácticamente todo el superávit previsto (2,2 billones de dólares en 10 años). Sólo la reducción de impuestos a las parejas casadas costaría a las arcas públicas 292.000 millones de dólares en ese plazo.
El sistema fiscal de EE UU hace que muchas parejas casadas en las que ambos cónyuges trabajan acaben pagando más impuestos sobre la renta que si estuvieran solteros. En cambio, beneficia a los matrimonios en que sólo trabaja uno de los dos cónyuges.


























































