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Gran Premio de Alemania

Día de gloria para Barrichello

El piloto brasileño llora en el podio y dedica su primer triunfo en la F-1 a la memoria de Senna

Por ser su primera victoria en la fórmula 1, por haberla logrado después de haber partido desde la 18ª posición de la línea de salida, por ser también la primera victoria de un brasileño desde que la que lograra el añorado ídolo de aquél país, Ayrton Senna, en 1993 en Australia, unos meses antes de que falleciera en un accidente. Por todo ello y por otros muchos motivos, el brasileño Rubens Barrichello no pudo reprimir ayer las lágrimas cuando se encaramó a lo alto del podio del circuito de Hockenheim. Y eso que todavía no había leído el telegrama que le envió el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso: "Su victoria emocionó y llenó de orgullo a todos los brasileños. Felicitaciones", decía el mensaje de Cardoso.La de Barrichello ayer, fue la segunda mayor remontada en la historia de la F-1, sólo superada por la del irlandés John Watson (McLaren-Ford), que en el Gran Premio de Estados Unidos de 1983, en el circuito de Long Beach, salió desde la 22ª posición y cruzó la meta con casi medio minuto de ventaja sobre su compañero de equipo, el austriaco Niki Lauda.

La carrera de ayer fue trepidante desde el inicio. Cuando se apagaron los semáforos, David Coulthard (McLaren) se colocó delante de Michael Schumacher (Ferrari), y Mika Hakkinen (McLaren) aprovechó para situarse primero. Schumacher, al echarse a su izquierda, fue empujado por Giancarlo Fisichella (Benetton), yendo ambos a parar fuera de la pista, y dando así prematuramente por finalizada su carrera. Es la segunda vez consecutiva que Fisichella y Schumacher acaban la carrera en la primera curva y la tercera consecutiva en la que el piloto alemán no puede puntuar. Aun así sigue siendo el líder del Mundial, con dos puntos de ventaja respecto a Coulthard y Hakkinnen.

Los dos McLaren comenzaron a separarse del grupo que les seguía. Pero Barrichello empezó a hacer evidente que era ayer el más rápido. Después de la primera vuelta, el brasileño ya era octavo, y poco después quinto.

Otro piloto que también protagonizó una importante remontada fue Heinz Harald Frentzen, que con el Jordan evolucionado subió del puesto 17º hasta el séptimo. Barrichello llegó hasta la tercera posición al adelantar a Trulli. Pero en la vuelta 17ª, Barrichello entró en boxes a repostar y cambiar neumáticos, ya que iba a realizar dos paradas para poder llevar el coche más ligero y así continuar remontando. Esta misma táctica utilizó Frentzen.

Barrichello entró en boxes por segunda vez antes de que irrumpiera el coche de seguridad debido a que un espectador cruzó la pista. El coche de seguridad se colocó por delante de Coulthard, por lo que los pilotos que habían parados unos segundos antes a repostar se vieron perjudicados. Cuando el coche de seguridad se retiró -faltaban 17 vueltas para el final de la carrera-, Hakkinen estaba situado primero, por delante de Trulli, Barrichello, De la Rosa, Frentzen, Coulthard y Ralf Schumacher. Fue entonces cuando éste último realizó un trompo y Verstappen se salió también de la pista. Pero un nuevo accidente, entre Diniz y Alesi en la chicane, provocó que el coche de seguridad saliera por segunda vez. Pocos minutos después comenzó a llover, y los comisarios mostraron la bandera de pista deslizante.

El asfalto se convirtió en una pista de patinaje. La mayoría de los pilotos, entre los que se encontraban Hakkinen, De la Rosa y Coulthard, fueron a boxes a poner neumáticos de lluvia. Pero Barrichello no lo hizo, y ahí estuvo la clave de su victoria. El brasileño se colocó en la primera posición, pilotando como nadie sobre un asfalto encharcado en la zona del estadio, y ahora se sitúa cuarto en el Mundial de pilotos, a 20 puntos de Schumacher.

"Dedico mi victoria a Senna, a mi padre y a mi esposa, que en este momento debe estar más feliz que yo", manifestó Rubens tras haber consumado su día de gloria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de julio de 2000