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Manuel Chaves acepta la presidencia del PSOE tras rechazarla José Bono

Rodríguez Zapatero negocia con todos los sectores para formar una ejecutiva de mayoría

Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía, aceptó en la madrugada de hoy la oferta realizada por el nuevo secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, para presidir el partido. La propuesta le fue hecha en primer lugar al también aspirante a la secretaría general y presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, que la rechazó. Zapatero, que entrada la madrugada negociaba la composición de su ejecutiva, ofreció puestos en ella a otros barones socialistas: el presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra; el líder de los gallegos, Emilio Pérez Touriño; el primer secretario del PSC, José Montilla; el presidente aragonés, Marcelino Iglesias; el balear, Francesc Antich, y el líder vasco, Nicolás Redondo Terreros.

Además, Zapatero tendrá en su ejecutiva a personas de su máxima confianza como José Blanco, nuevo secretario de Organización; Trinidad Jiménez, Amparo Valcarce, Juan Fernando López Aguilar, Leire Pajín y Carmen Chacón.Durante toda la noche el nuevo líder del PSOE mantuvo reuniones con todos los secretarios regionales para exponerles sus proyectos y escuchar sus propuestas con la intención de hacer efectiva la integración que ha ofrecido durante toda su campaña. A sus interlocutores les llamó en tanto que líderes territoriales y quiso dejar claro que no atendería criterios de grupos o sector.

El primer asunto a resolver fue el de la presidencia del partido una vez que Felipe González ni siquiera consintió que su nombre se sometiera a discusión. José Bono fue el segundo en recibir la oferta de su rival y vencedor, pero la rechazó.

A continuación, todos los esfuerzos del nuevo líder se centraron en conseguir que Manuel Chaves aceptara. En torno a las tres de la madrugada, cuando todavía no había terminado al completo la primera ronda, no había dudas de su aceptación.

A medida que pasaban las horas los nombres de barones territoriales iban engrosando la lista. Además de Rodríguez Ibarra la federación extremeña contaría con otro puesto, y el propio presidente extremeño mencionó al senador Francisco Fuentes, amigo de Rodríguez Zapatero.

Con esta composición plural, el nuevo líder del PSOE intenta que hoy se pueda poner de manifiesto en el plenario que los apoyos finales a él y a su equipo son superiores a ese 41,69% que obtuvo en solitario.

Con toda seguridad se mencionó al asturiano Álvaro Cuesta, a los andaluces José Asenjo, Micaela Navarro e Isabel Pozuelo; a los catalanes José Montilla y Carmen Chacón, a los madrileños Cristina Narbona y José Quintana y a los valencianos José Luis Ábalos y Leire Pajín.

Pero a Rodríguez Zapatero todavía le quedaban hasta el alba horas de negociación para conseguir una ejecutiva que reflejara ante los militantes y la sociedad que ha conseguido unir a la mayoría del partido, dividida entre los partidarios de Bono y la candidatura ganadora del líder de Nueva Vía, una denominación que en este congreso ha dejado de pronunciarse por el afán de Rodríguez Zapatero de superar etiquetas y grupos.

Nueva estructura

El 35º congreso del PSOE aprobará hoy en el pleno que la nueva Comisión Ejecutiva Federal sea elegida directamente por mayoría simple de los votos y con una nueva estructura, que se encabezará con el presidente y el secretario general, trece secretarías y 10 vocalías. Entre las secretarías destacan nuevos nombres de áreas como Organización y Acción Sectorial, Relaciones Institucionales, Innovación y Comunicación Interna, Internacional, Política Econónica; Ocupación, Políticas Sociales e Inmigración; Medio Ambiente y Ordenación Territorial; Educación, Universidades, Cultura e Investigación; Igualdad; Libertades Públicas y Desarrollo Autonómico; Consumidores y Usuarios; Relaciones con las ONG y Movimientos Sociales; Ciudades y Política Municipal.El proceso de formación de la ejecutiva federal tuvo ayer los visos habituales de todos los congresos del PSOE, aunque con algunos matices. El ritual, eso sí, se repite. Los secretarios regionales pasan por el despacho del secretario general, le cuentan sus aspiraciones y Rodríguez Zapatero les expresa el esquema de su equipo. Se suponía que en horas posteriores habría una segunda ronda para concretar. Pero los nombres de algunas personas que sin duda le acompañarán en la nueva ejecutiva son indiscutibles. Trinidad Jiménez, asesora internacional del PSOE, y una de las impulsoras del grupo que derivó en la formalización de una candidatura a la secretaría general, estará en un puesto de la máxima confianza de Zapatero, así como el diputado gallego José Blanco, responsable de la campaña del ganador.

La realidad del nacimiento de Nueva Vía en el Grupo Parlamentario Socialista se notará con la presencia de diputados en la ejecutiva. Juan Fernando López Aguilar, portavoz de Justicia en el Congreso y Leire Pajín, la diputada más joven de la Cámara, con 23 años, se daban por seguros. Otras personas de la confianza de Rodríguez Zapatero, son Jesús Caldera y Jordi Sevilla, que podrían reservarse para puestos de responsabilidad en la nueva dirección del Grupo Parlamentario.

La tarea en que se aplicaba esta madrugada Rodríguez Zapatero en sus entrevistas con los líderes regionales era la de limar asperezas que deriven en la formación de grupos organizados críticos. La presencia del PSC en la Ejecutiva es indudable, como partido "hermano" del PSOE, así como la de significados dirigentes andaluces. Las conversaciones con los guerristas, y desde luego con el presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, se consideraban importantes por cuanto que la integración de este sector en una ejecutiva de un secretario general que se considera "de la mayoría" podría dar paso a una nueva etapa en el PSOE. Esta era la expectativa de las personas de confianza de Rodríguez Zapatero, que también intentaban que los partidarios de José Bono no se sintieran desairados.

Los mismos interlocutores mostraron cierta preocupación porque pudiera haber problemas internos dentro del guerrismo ante la fuga constatada ayer de muchos de sus votos hacia Zapatero y que, por tanto, no hubiera un único interlocutor en sus negociaciones. Los guerristas y el propio Rodríguez Ibarra han adelantado ya que en esta ocasión están dispuestos a participar y ahora se especula con cuantos puestos podrían obtener en la nueva ejecutiva. Estas fuentes pusieron en el primer punto del interés de Zapatero dialogar también con Rosa Díez, aunque del entorno de la candidata se transmitió que ella facilitará en las votaciones de los órganos federales su apoyo a la nueva mayoría, pero no querrá estar directamente implicada porque quiere personalizar desde fuera la bandera del cambio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de julio de 2000