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AUTOMOVILISMO Gran Premio de Austria de fórmula 1

Mika Hakkinen no tira la toalla

El piloto de McLaren, pendiente de sanción, supera a Coulthard y se aprovecha del abandono de Schumacher en la primera vuelta

Muchas bocas se quedaron mudas cuando el finlandés Mika Hakkinen alzó los brazos y proclamó a los cuatro vientos que había vuelto a ganar. Nadie le daba aún por enterrado, puesto que sus tiempos en los entrenamientos y en las carreras demostraban que seguía estando ahí. Pero el propio Michael Schumacher se atrevió el pasado fin de semana a aseverar que Hakkinen hubiera debido abandonar McLaren tras siete años en la escudería y ganar allí sus dos títulos mundiales.Se equivocó. Y la prueba más evidente llegó ayer en el Gran Premio de Austria, donde Hakkinen logró su 16ª victoria en el Mundial de F-1 y la segunda esta temporada. "Estoy contento, muy contento por haber ganado y haber logrado resolver los problemas. Ahora me siento mucho más optimista para afrontar el resto de la temporada", señaló el finlandés, cuya esposa está esperando un hijo. Hakkinen dominó toda la carrera y sólo cedió el liderato un par de vueltas, cuando entró a realizar el repostaje. Su compañero de equipo, el escocés David Coulthard, concluyó en segunda posición, seguido por Rubens Barrichello (Ferrari) y del canadiense Jacques Villeneuve (Bar). La clasificación, sin embargo, quedó en suspenso de forma provisional, hasta que la Federación Internacional del Automóvil (FIA) analice el software del McLaren de Hakkinen, en cuya caja negra faltaba uno de los controles que la FIA instala para evitar la utilización de tecnologías prohibidas. La resolución federativa se conocerá esta semana.

La única victoria de Hakkinen este año se había producido en el GP de España, el pasado 7 de mayo. Hacía ya mucho tiempo, y la distancia con Schumacher y con Coulthard, ganador en Montecarlo y Francia, comenzaba a ser realmente preocupante. Ahora, en cambio, la igualdad se ha restablecido en la cabeza de la clasificación del Mundial: Schumacher lleva 56 puntos, pero Coulthard le sigue con 50 y Hakkinen es tercero con 48. A falta de siete pruebas, el título vuelve a estar en el aire.

Sin embargo, este reagrupamiento fue una consecuencia directa del accidente que sufrió Michael Schumacher al llegar a la primera curva de la carrera de ayer, lo que le obligó a abandonar. Así pues, el Gran Premio nació prácticamente muerto en el aspecto competitivo. El duelo siempre esperado entre el alemán de Ferrari y el finlandés y el escocés de McLaren ni se produjo.

Los dos McLaren partieron de la primera línea de la parrilla de salida y se reafirmaron en las primeras posiciones al llegar a la primera curva. Por detrás, Schumacher y Barrichello, que ocuparon la segunda línea, llegaron emparejados, con Schumacher por el interior y con Barrichello cediéndole el paso. Todo normal, hasta que el brasileño Ricardo Zonta (Bar) empujó ligeramente a Schumacher y creó el caos.

El alemán se quedó cruzado en la gravilla de la parte izquierda de la pista, con Trulli, que embistió al Ferrari y le dobló la suspensión delantera derecha, frente a él y Giancarlo Fisichella (Benetton) al lado. El desespero del doble campeón mundial fue tal que intentó mover su coche hasta dejarlo en medio de la pista para provocar la anulación de la salida y, por tanto, que la carrera volviera a comenzar. Pero eso no ocurrió. El director de carrera se limitó a sacar el coche de seguridad y neutralizar la prueba mientras se limpiaba la pista.

"Zonta me dejó fuera. Es así de simple", declaró todavía furioso Schumacher. "Claro que estoy decepcionado, pero así son las carreras. Estoy enojado, pero cualquiera lo estaría en mi situación. Hablaré con Zonta en Hockenheim y espero que acepte su error. Bajo mi punto de vista, debería haberse dado una segunda salida. Este Gran Premio puede ser trascendental para el futuro del campeonato. Espero poder dar un vuelco a la situación en Alemania".

Cuando el coche de seguridad abandonó la pista, Hakkinen y Coulthard tenían ya prácticamente la carrera en el bolsillo. Eran primeros, y comenzaron a rodar a un ritmo endiablado, que nadie más pudo seguir. La motivación del finlandés fue tal que Coulthard pareció rápidamente resignado incluso a ocupar el segundo puesto. "Me di cuenta de que no podría ganar", reconoció el escocés. "Mika estaba muy motivado y yo quería asegurarme los seis puntos del segundo puesto. Era muy importante restárselos a Schumacher. Por otra parte, quería concluir a toda costa mi 100º gran premio".

En cabeza, la carrera no tuvo color. Las diferencias fueron tan importantes mediada la prueba que cada cual fue tomando conciencia de su posición y de sus posibilidades reales de cambiarla. Sólo el brasileño Rubens Barrichello, que había sufrido un ligero toque en el accidente múltiple de la primera curva que le desplazó a la gravilla sin consecuencias, mantuvo una actitud beligerante frente al español Pedro Martínez de la Rosa, que le precedió en la tercera posición hasta su abandono en la 33ª vuelta.

"Perdí algunas posiciones con el incidente inicial, pero al menos pude concluir la carrera", explicó Barrichello. "Ataqué fuerte y me mantuve muy concentrado toda la carrera. Eso me permitió adelantar a varios corredores y acabar subiendo al podio como tercer clasificado".

Su duelo con De la Rosa fue uno de los elementos más interesantes de la primera parte. Por detrás, sólo los incidentes propios de las carreras fueron modificando el panorama. Sin embargo, uno de ellos fue especialmente significativo. Se produjo cuando el alemán NickHeifeld intentó adelantar por el exterior a su compañero de equipo, el francés Jean Alesi, en la vuelta 42ª. Ninguno de los dos quiso ceder el paso, las ruedas delanteras se engancharon y los dos Prost-Peugeot salieron de la pista y tuvieron que abandonar.

Hakkinen, Coulthard y Barrichello fueron los únicos que acabaron en la misma vuelta. Todos los demás fueron doblados. Éste es el segundo doblete consecutivo de McLaren y el cuarto de esta temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de julio de 2000