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Núñez dice dejar en herencia el esplendor económico y deportivo

Ciento treinta y ocho títulos, una plantilla valorada en 50.000 millones de pesetas, un beneficio neto esta temporada de 1.850 millones y un patrimonio que ha pasado de los 13 millones de 1978 a los 12.511. Con un declarado afán de cifrar hasta lo que no se puede cuantificar y en un discurso muy contenido y sin lágrimas, Josep Lluís Núñez se despidió ayer haciendo un alegato de sus 22 años como presidente del Barcelona.

Núñez reiteró que se ha sentido acosado por grupos políticos y mediáticos y pidió que se vele por su herencia. En un Palau Blaugrana en el que se congregaron unas 3.000 personas -menos de las previstas dado que además de los 3.111 compromisarios habían sido invitados los 5.000 primeros socios-, Núñez ofició ayer el que fue su último gran acto multitudinario: la Asamblea de Compromisarios. Los 138 trofeos expuestos ante el estrado en el que tomaron asiento Núñez y sus directivos, el vídeo de más de media hora de duración que precedió las palabras del presidente así como el informe económico y la memoria referidos a la temporada pasada pero que en realidad abarcaron los últimos 22 años de nuñismo, delataron el tono de la asamblea.La intención de finalizar su mandato de forma magnánima topó siempre con peros que ahogaron la posibilidad de un final más elegante. "Renunciamos y como prueba de amor denunciamos que hay gente que no quiere lo mejor para el Barça", dijo en su intervención final Núñez. Y en clara referencia a las ideas renovadoras del candidato Lluís Bassat, concluyó: "Hemos hecho el mejor equipo del mundo y eso, sin duda. Y el que diga lo contrario es que no quiere al Barça".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de julio de 2000

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