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TOUR 2000 Tercera etapa

Locos con la contrarreloj

Cinco años después de su última puesta en escena, regresa al Tour el ejercicio colectivo

Allí, por las mismas carreteras por las que el año pasado la ONCE y el Banesto entablaron una feroz persecución colectiva estilo contrarreloj por equipos se repetirá hoy el ejercicio, aunque no con sangre y sí con orden. Será la contrarreloj por equipos, estilo que recupera el Tour después de cinco años de ausencia en su menú.Parece que a la gente del Tour le gusta ser contradictoria; se lleva eso de llevar la contraria a las palabras con los hechos. Un ejemplo de estos días: preguntas directamente, mirando a los protagonistas a los ojos, por la contrarreloj por equipos y todos, corredores, directores, masajistas, mecánicos, te responden que si estás obsesionado, que no es para tanto y que, en todo caso, no está mal el asunto.

"Nada, nada", te dice Manuel Beltrán, el liviano escalador del Mapei. "Yo no pienso en ella. Cuanto más te obsesionas, más la pifias. Nosotros llegamos cero en preparación específica y creo que es lo mejor. Ya sabemos lo que somos". "Nada, nada", te dice José María Jiménez, poderoso escalador. "Lo mejor es salir tranquilo. Además, a mí me va bien. Prefiero estos 70 kilómetros en equipo que hacerlos en contrarreloj individual. Así, aprovechándome de mi equipo hasta puedo sacar tiempo a alguien". "Nada, nada", te dice Miguel Ángel Peña, escalador granadino del ONCE. "Esto es una etapa más". "Nada, nada", te dice Roberto Heras, insurgente escalador salmantino. "Se dramatiza demasiado el tema. No es para tanto".

Bueno, bueno, te dices. En efecto. Una obsesión de la prensa. Como es un lunar en la monotonía requerida por la primera semana del Tour, aquí estamos todos, sobreanalizando el asunto. Pero nada, estos 70 kilómetros entre Nantes y Saint Nazaire, incluido el paso por el famoso puente, son una etapa más. Pero, bueno, antes de cerrar el caso, simplemente para dar tranquilos el carpetazo, hagamos preguntas indirectas, esto es, observando desde el exterior gestos, movimientos, detalles y palabras. Sorpresa. Pues sí, parece que lo de la contrarreloj por equipos no es una obsesión de la prensa, sino un asunto que quita el sueño a medio Tour.

Está la ONCE. Hay un malvado por ahí que anda diciendo que lo de la contrarreloj por equipos y el equipo de Manolo Saiz es lo mismo que lo de Pelé y su gol. El brasileño, ya se sabe, no llegó a marcar aquel tanto; la ONCE, se recuerda, nunca ha ganado la contrarreloj por equipos del Tour.

"Sí, sí", sonríe Manolo Saiz. "No hace falta que me lo recuerden. Pero este año es diferente. No porque vayamos a ganar por fin, sino porque no somos los favoritos. En el 95, en efecto, sí que éramos favoritos y no ganamos, pero ahora los favoritos son el US Postal y el Telekom". Así, que desposeído de su papel, Saiz no quiere de entrada hablar más del asunto. "Que no, que no, que no estamos obsesionados, que hasta esta noche no afinaremos la táctica. Que esto no es para tanto, que no voy a decir nada. Si no hay nada que decir. Todos buen ciclista, y se supone que los que están en el Tour lo son, tiene que saber hacer bien una contrarreloj. Así que no tiene sentido ni entrenarla específicamente".

Y sin embargo, por mucho que diga Saiz, la ONCE es la favorita para la contrarreloj. No en vano es el único conjunto que puede presumir de contar en sus filas con tres ciclistas que han sido campeones del mundo contrarreloj, Olano, Jalabert e Iván Gutiérrez. Como todos saben, además, la ONCE encuentra un orgullo legítimo en lucir su fuerza colectiva como su bien más preciado. Y como todos saben (y si no lo saben ya es hora de que se enteren) Manolo Saiz es un técnico, un perfeccionista, un especialista. Adora la contrarreloj por equipos. Es el terreno en el que más alto puede llegar exhibiendo su arte. Esta temporada ya ha ganado dos veces, en carreras de preparación, la crono colectiva.

"Jo, qué diferencia", dice Alex Zülle, ahora en el Banesto. "Cuando estaba en la ONCE nos pasábamos el año preparando la contrarreloj por equipos. Llegado el Tour siempre éramos los favoritos, íbamos superpreparados y al final veíamos que nos ganaba el Banesto. No hace falta ni que lo diga. Saiz, detallista, lleva meses preparando las bicicletas, diseñando los materiales, eligiendo el equipo, impartiendo teoría, modulando la práctica.

El miedo también se refleja en otros equipos. Los del Banesto hablan entre ellos de que lo de hoy no son 70 kilómetros sino 70.000 metros, que asusta más, por lo desmesurado; calculan que pueden perder hasta un par de minutos con los de Jalabert y compañía y reconocen, a solas, que esta semana, la primera, es para ellos la semana del sufrimiento. Los del Kelme, el equipo de escaladores, colombianos y novatos, son más bravucones. "Podemos perder tres minutos, ¿y qué?", dice Vicente Belda, su director. "Habrá que ver con quien. Además, seguro que será bastante menos de lo que perderíamos en una contrarreloj individual". Aunque pierdan más, el tope máximo fijado por el Tour es de 7 minutos por corredor, excepto si llega fuera de control, fijado en unos 22 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de julio de 2000