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Ibarra achaca a Bono un intento de volver al "hiperliderazgo" en el PSOE

El presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, acusó ayer al de Castilla-La Mancha, José Bono, de dar "un paso atrás" e intentar volver al "hiperliderazgo" en el PSOE al presentarse para secretario general "sin un solo proyecto, sino diciendo: 'Vótenme a mí porque yo soy la solución". A Ibarra le gustaría que ese cargo fuese para la guerrista Matilde Fernández y ver a Felipe González como presidente del partido y a Alfonso Guerra como secretario de Política Electoral.

En el programa El primer café, de Antena 3, el presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, mostró que su homólogo de Castilla-La Mancha no es en absoluto su candidato para la secretaría general del PSOE."Creo", dijo, "que [José] Bono, que habla de dar un paso adelante, lo que está haciendo es dar un paso atrás. Hemos estado diciendo que el partido estaba convirtiéndose en un guirigay, en un debate de nombres, y que lo que hacía falta era un debate de ideas".

Pero, a su juicio, mientras el resto de los candidatos ha presentado un programa, "Bono ha dado un paso atrás volviendo al hiperliderazgo, sin aportar ni un solo papel, ni un solo proyecto, sino diciendo 'vótenme a mí porque yo soy la solución".

Bono declinó responder a Ibarra y se limitó a "disculpar lo que [en sus palabras] pueda haber de intención de molestar".

Ibarra también se mostró contrario a una segunda vuelta en la elección del nuevo secretario general y proclamó que el que no rebase el 50% de los votos tiene que "retirarse".

Asimismo, opinó que se está llevando a la formación a "una democracia interna ortopédica". "Se están poniendo tantos condicionantes que, al final, en vez de dar libertad a la gente para que elija lo que estamos haciendo, es que la gente no pueda elegir lo que quiera", dijo en referencia a las condiciones aprobadas en el congreso de los socialistas catalanes relativas a la paridad entre hombres y mujeres, la limitación del número de mandatos y las incompatibilidades entre los cargos en el partido y las instituciones.

Precisamente al hilo de la elección de Pasqual Maragall como líder del PSC, Ibarra manifestó su esperanza de que los socialistas catalanes no influyan en el congreso federal porque de otra manera estarían haciendo una política de "lo mío es mío y lo tuyo de los dos".

Respecto a Felipe González, Ibarra quiere verlo de presidente del partido pese a que, según Bono, el ex líder socialista no quiere serlo "ni del Betis". Así, tras asegurar que él siempre se pone "de parte del débil", defendió a González del "linchamiento" que está sufriendo "por gente de dentro y fuera del partido". Al igual que cuando la víctima fue Alfonso Guerra, él, insistió, se alinea con el objeto de la "injusticia": "Si alguien quisiera calificarme de algo, tendría que llamarme felipista".

Por su parte, Rosa Díez aseguró ayer, en Almería, que su intención no es restar votos a ninguno de los otros aspirantes, sino ganar. "Nadie ganará por que yo me retire", espetó y añadió que, si no es ella la más votada, no pedirá nada al ganador: "Tampoco le diré tienes que poner a cuatro de los míos en tu ejecutiva porque no tendré míos".

Si fuera ella la vencedora, aseguró que hará una ejecutiva "construida en horizontal" y "con la mejor gente, al margen de la familia o el territorio del que procedan y vacunada contra la resignación". "Hay gente más preocupada de gestionar lo que queda que por ganar a la derecha", concluyó.

A su vez, José Luis Rodríguez Zapatero, quien previsiblemente presentará su candidatura este fin de semana, manifestó en Murcia su optimismo por la "simpatía notable y evidente" que, en su percepción, ha logrado su corriente, Nueva Vía. Por ello consideró que ese grupo es "una opción que puede ser mayoritaria".

Iniciativa por el Cambio estudia presentar el candidato

El coordinador general de Iniciativa por el Cambio, Manuel Escudero, anunció ayer en Cádiz que esta corriente, que aglutina a militantes que apoyaron a José Borrell en las primarias, presentará un candidato a la secretaría del PSOE si, en 15 días, ninguno de los otros aspirantes asume la modificación de los Estatutos del partido. Estos cambios deben incluir, según Escudero, la aprobación de las primarias; las listas abiertas; censos "no manipulables"; la incompatibilidad orgánica con cargos públicos, y la limitación en los cargos. "Si no hay un giro, nosotros plantearemos el quinto candidato", aseguró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de junio de 2000

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