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LA RENOVACIÓN DEL PSOE

Bono exige un liderazgo sin cortapisas

El presidente castellano se ofrece a ser secretario general con transparencia y sin pactos de familias

La pugna por el liderazgo del PSOE entra en una fase decisiva con el comienzo, este fin de semana, de la elección de delegados que designarán en el congreso de julio a su nuevo secretario general. El presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, presentó ayer su candidatura. Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández son ahora los tres aspirantes, y en pocos días se sumará José Luis Rodríguez Zapatero, el líder de Nueva Vía. Autonomía, autoridad y fortaleza son las tres condiciones que impuso Bono para ejercer el liderazgo. Entre tanto, el PSC decidió limitar temporalmente los cargos públicos de sus militantes, así como los de responsabilidad de partido. En la Comunidad Valenciana, Criprià Ciscar perdió ayer por primera vez las riendas del partido.

El presidente de Castilla-LaMancha, José Bono, 49 años, ha dado ya el paso. Tres días después de la derrota de su partido en las elecciones generales del 12 de marzo avanzó su "disposición" a emprender el camino que condujera al PSOE a la victoria electoral. Y ayer, en la antigua Fábrica de Armas de Toledo, anunció su fortaleza de ánimo para aspirar, primero a la secretaría general del PSOE y después a La Moncloa. Ante más de un millar de delegados socialistas elegidos en las asambleas locales de Castilla-La Mancha, puso las condiciones para ser secretario general. En su partido todos entenderán que éstas entrañan una ruptura con los modos y costumbres del PSOE para elegir a sus direcciones. Bono no está dispuesto a ser el líder del PSOE a cambio de hacer concesiones a minorías, familias y baronías territoriales."Quiero ganar el congreso pero estoy dispuesto a perder antes de ganar a cualquier precio", anunció a los quince minutos de comenzar su intervención. "Si he de conseguir la mayoría en el último día del congreso, metido en un cuarto, haciendo concesiones que mermen la autoridad y la autonomía no seré secretario general", continuó. Para Bono un secretario general que quiera poner al partido en situación de ganar las elecciones necesita tres condiciones: autoridad, autonomía y fortaleza democrática. Con tono tranquilo explicó algo que le parece obvio: "Me presento para llevar al partido al Gobierno pero si no tengo la mayoría dentro del partido nunca voy a tener el apoyo de la sociedad".

Características indispensables

Todo el auditorio comprendió de inmediato el significado de esas tres características que mencionó como indispensables para ser el líder del PSOE pero, por si acaso, las desarrolló. En la petición de "autonomía" incluyó la afirmación de que es un político "con criterio y sin tutelas". "No tengo tutor, tengo mis propias creencias y no he sido pupilo de nadie". Y entonces habló del ex presidente del Gobierno Felipe González con recordatorios de sus enfrentamientos por cuitas castellano-manchegas. Bono se jacta de no haber cedido ante el Gobierno central que presidía González, en la defensa del parque de Cabañeros y del valor ecológico de las Hoces del Cabriel. Más tarde volvió a referirse al ex líder del PSOE para elogiarle con profusión.

"Si tengo la responsabilidad de dirigir una ejecutiva no estará hecha de retales personales ni territoriales", remachó. "Quiero una mayoría clara que no puede ser nunca la suma de minorías organizadas; no creo en los retales; no quiero una ejecutiva débil, con escasa autonomía". "El partido no puede conducirse en nombre de mentores ni de grupos. Tampoco en el de una generación, un territorio, una corriente o una familia política".

La autoridad es necesaria en la misma medida que la autonomía. "Nadie debe tener tanto poder como para que resulte imprescindible, ni tan poca autoridad que nadie le haga caso". Autoridad, sí, para llevar a cabo "los muchos y profundos cambios que necesita el partido". Autoridad, también para que la sociedad perciba al PSOE como "lo que es", una organización seria "y no una partida de aventureros". José Bono quiere "una mayoría clara" y no una "victoria pírrica" para que nadie pueda decir que "el congreso se ha cerrado en falso" "No podemos acabar el congreso con victorias hipotecadas que nos impidan trabajar". "Pretendo obtener la mayoría pero en este proyecto no sobra nadie y aspiro a representar después del congreso a todos".

Los méritos de gobernante de José Bono los glosó el secretario general de las Juventudes Socialistas de España, José Manuel Caballero, y el secretario general de los socialistas castellano-manchegos, José María Barreda, con el recordatorio de sus cinco mayorías absolutas. Bono, después, defendió el pasado del PSOE, en su historia lejana así como los gobiernos de Felipe González. "La etapa más fecunda y estable de la historia de España", dijo. Y añadió: "Borrar el pasado es tarea sólo para quienes no están en paz con él. Los socialistas españoles estamos en paz con el nuestro". No fue nada benévolo con los cuatro últimos años dirigidos por Joaquín Almunia, al que no citó. "Hemos carecido de estrategia clara, de iniciativa política y de liderazgo electoral y con la reacción que hubo tras la derrota de hace tres meses muchos votantes pudieron preguntarse a quién habían votado". Hablaba de la dimisión de Almunia y de toda la ejecutiva la noche del 12 de marzo. Pero, recordó, no parten de cero. "Tenemos nada menos que ocho millones de votantes, 3000 alcaldías y seis comunidades".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de junio de 2000