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"Nada va a separarme de Samuel"

"Mamá, siento mucho no poder despedirme de ti, pero es mejor que no sepas adónde vamos para que pueda seguir luchando por Samuel. No sé si esto será lo correcto, pero de lo que sí estoy segura es de que nadie ni nada va a separarme de mi hijo. Os queremos". Nadie ha vuelto a saber de Marta Rodríguez Cicero desde que el 23 de mayo se despidió con esta nota para no tener que entregar a su hijo Samuel, de tres años y medio, al padre del niño, de nacionalidad ecuatoriana, como le ordenaba el juzgado. La Audiencia de Pontevedra, ahora, insiste en ello, y la Plataforma de Madres en Acción lo considera "un absoluto despropósito" que mantiene efectivamente activa a esta organización viguesa de defensa de los derechos del menor.Marta vivía en Ecuador con sus padres cuando conoció a Carlos Nicolás Endara Medina. Se casaron y al nacer Samuel, pasaron a vivir con los padres de Marta en Guayaquil. Nicolás, el padre de Samuel, trabajaba en una camaronera y sólo le veían los fines de semana. Ahora lleva un mes viviendo en España para seguir de cerca la tramitación judicial del caso. Tiene un aspecto tranquilo y amable. Pertenece a una "familia influyente" de Guayaquil, acusa a su esposa del secuestro de Samuel y, convencido de recuperarlo, asegura que, una vez regresen a Ecuador, consentirá que la madre vea al pequeño "siempre que quiera".

Pero nadie sabe dónde están. Un informe pericial deja claro que Nicolás Endara nunca se ocupó de atender a Samuel. Tampoco ha mirado con buenos ojos la independencia profesional de su esposa, directora de producción en una televisión local. El matrimonio estaba en crisis cuando Marta determinó pasar las últimas Navidades con su familia, que había regresado a León meses antes. No era un viaje extraño. El año anterior habían venido los tres, ella, Nicolás y Samuel, aunque los abuelos aún estaban en Guayaquil. Esta vez se vino con el niño, con sendos billetes de ida y vuelta cerrados para un mes después, el 21 de enero.

El 27 de diciembre, una semana después de su partida de Ecuador, Nicolás Endara interpuso una demanda de restitución internacional por secuestro y, el 5 de enero, una querella criminal por rapto. Como consecuencia, si ahora Marta Rodríguez decidiera volver a Ecuador, ingresaría automáticamente en prisión, ya que no tiene opción a libertad bajo fianza, y ésa es la alternativa que le deja la justicia española, que obliga a la mujer a defender en Ecuador su derecho de tutela sobre Samuel. Tendría que hacerlo desde la cárcel... Y todo, por la interpretación del Convenio de La Haya de 1961 sobre la protección a menores.

En ese convenio, España se reservó "el conocimiento sobre las demandas relativas a vínculos matrimoniales donde estén implicados menores españoles a fin de adoptar las mejores medidas de protección de su persona o de sus bienes. El auto judicial que ahora ha confirmado la Audiencia de Pontevedra aplica el convenio, sin embargo, considerando el caso como una sustracción de menores y la obligación que establece el convenio de restituir un menor a la persona que tiene atribuida su custodia. En el caso de Marta y Nicolás, no hay pronunciamiento judicial sobre a quién corresponde la custodia de Samuel.

"Entender que el Convenio de La Haya es aplicable por tratarse de un caso de sustracción internacional, implica conceder de un modo anticipado la custodia al padre, sin el preceptivo procedimiento de separación", afirma la Plataforma de Madres en Acción. "No hubo sustracción, Marta vino a España de modo transparente y ha estado localizada en todo momento. Y tampoco se le ha dado tiempo de reunir los documentos necesarios para su defensa, que tenían que mandarle desde Ecuador", añade la plataforma.

En primera instancia, el juez ordenó el retorno de Marta y Samuel a Ecuador, luego suspendió esa orden y, al final, dejó sin efecto la suspensión, tras recurrirla el abogado del Estado. La sentencia de la Audiencia de Pontevedra insiste en que hay que cumplir el Convenio de La Haya. "Pero ese fallo", aduce la plataforma, "para nada alude al interés primodial de Samuel, que pasa a segundo plano cuando el propio convenio señala que es lo principal".

De manera que estas Madres en Acción se muestran dispuestas a todo para evitar que Marta salga con su hijo del paradero desconocido "hasta que todo se aclare". El pleno municipal de Vigo también aprobó por unanimidad una moción pidiendo a los jueces tiempo para que la madre pueda defender sus derechos de custodia sobre el pequeño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de junio de 2000

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