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Iberia repercutirá la subida de los carburantes en sus tarifas si el petróleo no frena su escalada

EFECTOS DEL ALZA DEL PETRÓLEO. La repercusión del fuerte alza que ha tenido el precio del petróleo alcanza de lleno a las compañías aéreas, grandes consumidoras. Ayer el presidente de Iberia, Xabier de Irala, subrayó que los costes de la compañía se incrementarán en 25.000 millones este año como consecuencia de ese aumento y advirtió de que si continúan los actuales precios, se verá obligada a subir las tarifas en plena temporada veraniega. El Ministerio de Economía, por otra parte, certificó que en abril el precio de los carburantes aumentó por encima de la media de la UE mientras petroleras y gasolineros se enfrentaban abiertamente. Éstos confirmaron que, como medida de presión, cerrarán las estaciones el último domingo de cada mes.

La subida del petróleo está teniendo ya importantes repercusiones en las cuentas de las grandes compañías. El presidente de Iberia, Xabier de Irala, adelantó ayer que si el precio del crudo no se reduce, la compañía se verá obligada a revisar sus tarifas en plena temporada de verano. Por el momento, la compañía ha confiado sus expectativas a que el precio del barril se estabilice en torno a 27 dólares, para aguantar el tirón. Para Iberia, que prepara la cuarta y última fase de su privatización con la vista puesta en octubre, la subida del queroseno supondrá un aumento de costes este año de 25.000 millones.

"Por el momento, no podemos hablar de repercusiones en los costes del billete, porque las compañías estamos aguantando estos incrementos; pero si todo sigue así, y el queroseno continúa subiendo, no tendremos más remedio que repercutir los costes en los pasajeros". Xavier de Irala se mostró así de claro al explicar la situación de la compañía, que este año prevé un incremento de costes por la subida de precios del queroseno de 25.000 millones de pesetas, lo que repercutirá en su cuenta de resultados. Esa cifra equivale al 80% de los beneficios que obtuvo el Grupo Iberia el pasado año (31.500 millones).De Irala no concretó la cuantía de las hipotéticas subidas de los billetes en el caso de que el barril de petróleo no se estabilice, como prevé la compañía, en torno a los 27 dólares. De momento, el precio del barril sigue por encima de los 28,50 dólares y sólo un anuncio de que vaya a aumentar la producción podría hacerlo bajar. A pesar de ello, los analistas piensan que esa medida no será suficiente. Únicamente, la mejora del euro frente al dólar alivia algo la situación.

Tampoco se extendió De Irala en explicaciones sobre el impacto de este factor en los planes de Iberia, que prepara la cuarta y última fase de su privatización con una oferta pública de venta de acciones (OPV) que afectará al 54% de su capital. "Iberia se encuentra preparada para salir a Bolsa cuando sea el momento oportuno, decisión que no depende de nosotros, aunque creo que, tal y como están las cosas, la operación se realizará en octubre", afirmó.

La preocupación de los directivos de Iberia por los elevados precios del combustible y su repercusión en los resultados es evidente a pesar de que, como explicó el presidente, "tenemos la cuota de suministro cubierta hasta 2001".

Precio asegurado

El presupuesto de Iberia está diseñado en base a unas compras de combustible fijadas a un precio determinado. De manera que el 50% de sus compras están aseguradas a 17 dólares; el 20%, a 24 dólares, y el resto, a los precios que fije el mercado y que dependen de complejas fórmulas en las que pesan factores diversos: desde el lugar de compra a las tarifas de transporte y las tasas aeroportuarias. Es ese 30% el que aumentará los costes de la compañía en torno a 25.000 millones de pesetas este año y el que inquieta a sus responsables por la posible repercusión sobre los usuarios.Pese a las incertidumbres, Iberia mantiene su denominado Plan Director 2000-2003, que incluye una previsión de facturación de 3,1 billones de pesetas en el periodo, con un crecimiento anual del 8,4% y 153.000 millones de pesetas de beneficios en cuatro años repartidos de la siguiente forma: 31.000 millones en 2000, 33.000 en 2001, 41.000 en 2002 y 48.000 en 2003.

El plan, apoyado en una previsión de incremento de oferta del 31% en los cuatro años de vigencia y unas inversiones de 200.000 millones, fue aprobado por el consejo de administración el pasado miércoles. Contiene, según explicó De Irala, 10 objetivos estratégicos que pasan por "reforzar el liderazgo en los prinicipales mercados, mejorar la calidad, desarrollar nuevas alianzas, reducir costes, utilizar los activos que tenemos y reforzar la competitividad, entre otros".

"Este plan", añadió, "es una continuación del anterior, esteblecido entre 1997 y 1999, al que se han incorporado algunas mejoras para actualizarlo de cara al reto de los próximos años que tiene que asumir la compañía". Como parte de la actualización, el Plan Director prevé crear una nueva estructura empresarial basada en un grupo del que dependerán las nuevas empresas que se vayan creando para atender a las actividades de mantenimiento, handling, carga y sistemas.

El plan a cuatro años contempla el rejuvenecimiento de la plantilla, para lo que prevé 1.000 bajas voluntarias en cuatro años. Iberia cuenta en estos momentos con 27.000 empleados y prevé incrementos en determinados sectores de actividad como el personal directamente vinculado a los vuelos.

Uno de los primeros pasos será la salida a Bolsa, en la que colocará el 54% del capital. El resto se reparte entre empresas españolas (BBVA, Logista, El Corte Inglés, varias cajas de ahorros) Britishs Airways, American Airlines y los empleados.

Iberia forma parte de un sector en continua transformación, destacó. Adelantó el próximo desarrollo del llamado billete electrónico y los portales en Internet, junto con otras compañías, para adecuar el paso de la compañía aérea al comercio electrónico. "Nuestra idea, señaló el presidente de la compañía, es conseguir vender en España un 28% de los billetes a través de Internet, pero que de este porcentaje, el 21% de las ventas las hagan las agencias de viajes, reservnándonos el 7% restante para la propia compañía".

De Irala también abordó otros asuntos de actualidad relacionados con la compañía, como la situación de Aerolíneas Argentinas -controlada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales y en la que Iberia tiene un 8,5%- y las posibilidades de venta de la filial Binter Canarias. Respecto a Aerolíneas, con una previsión de pérdidas para este año de más de 53.000 millones, se limitó a señalar que las pérdidas tendrán que ser soportadas en su mayor parte por el accionista prinicipal.

Sobre la posible venta de la sociedad del grupo Binter Canarias -operación que demandan un grupo de empresarios canarios y las cajas de aquella comunidad-, señaló que Iberia trabaja para aumentar la rentabilidad de la compañía y para consolidarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 2000

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