Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las menores acusadas de matar a su amiga dicen que lo hicieron "como experiencia y para ser famosas"

El titular del juzgado de instrucción número 2 de San Fernando, Juan José Parra, ordenó ayer el ingreso inmediato en prisión de las dos adolescentes detenidas como supuestas autoras del asesinato el pasado viernes de Clara G. C., de 16 años. Tras actuar dos días ante la policía con absoluta frialdad, ayer, tras más de ocho horas de interrogatorio, las detenidas, I. S. G y R. C. T, de 16 y 17 años, se derrumbaron ante el juez y se mostraron arrepentidas. Las acusadas declararon al instructor que el asesinato de Clara "era una experiencia nueva" que les hacía "sentirse bien" y que les permitiría "hacerse famosas".

Clara era según el testimonio de las adolescentes "una víctima débil porque era fácilmente impresionable". Respecto a la relación de las detenidas con la víctima, sobre la que había versiones contradictorias entre sus conocidos, la policía aclaró que no mantenían ya una amistad estrecha, aunque seguían yendo al mismo instituto, y que el pasado viernes por la noche las dos adolescentes invitaron a Clara a quedar con ellas para charlar. Se dirigieron a un solar en una zona conocida como El Barrero, donde fue hallado el cuerpo de Clara el sábado por la mañana con 18 puñaladas. Dos militares que estaban en una garita próxima han declarado que oyeron "jaleo" esa noche. Nada raro en un lugar donde suelen reunirse jóvenes a beber. La autopsia del cadáver ha desvelado que pudo haber ensañamiento por parte de las presuntas agresoras y que la primera puñalada no causó la muerte a Clara, cuyo cuello estaba prácticamente seccionado.

Ni satanismo ni rol

Las dos menores rechazaron de plano ante el juez que su acción esté relacionada con un juego de rol o con la práctica de ritos satánicos, aunque reconocieron su atracción por los temas esotéricos. Las primera conclusión de la investigación policial es que actuaron movidas por su afición a las novelas de terror (la policía halló numerosos títulos de Stephen King y Din Kuntz en sus dormitorios, entre otros autores) y por su admiración por J. R. P., el joven de su misma edad que asesinó a sus padres y a su hermana pequeña afectada por el síndrome de Down el pasado abril en Murcia, utilizando una katana (sable japonés). Las investigaciones descartan de plano que la joven asesinada compartiese estas aficiones con las acusadas.

El móvil que ha establecido la policía es que las adolescentes intentaban imitar el argumento de novelas o películas gore (de terror, crueles, macabras y violentas). A este gusto por lo truculento se sumó la admiración por J. R. P. Los agentes hallaron en los cuartos de las jóvenes recortes de prensa y textos escritos por ellas mismas sobre el joven murciano en las que expresaban una profunda admiración por su conducta. Entre las pertenencias de ambas chicas, la policía halló numerosas fotografías del adolescente, actualmente encarcelado, y referencias periodísticas del crimen que cometió.

Según fuentes de la investigación, los padres de las presuntas asesinas no eran conscientes de que sus hijas consideraban a este joven como "un héroe" ya que este material no estaba expuesto en las paredes de sus habitaciones sino guardado en cajones y armarios.

Otras afinidades que ha detectado es que una de las detenidas lucía el mismo corte de pelo que J. R. P. Sin embargo, estas mismas fuentes descartan casi por completo que las acusadas hayan mantenido algún tipo de contacto con este joven, aunque este extremo no está cerrado aún.

Durante los dos días que permanecieron bajo custodia policial ambas menores actuaron con la frialdad que caracterizó al acusado en el caso de la katana tras su detención, según fuentes de la investigación. Ayer, tras pasar a disposición judicial y declarar durante ocho horas ante el instructor, se derrumbaron y se mostraron arrepentidas, según relató el propio juez. Anoche ingresaron en el módulo de mujeres del centro penitenciario preventivo de Puerto II, en El Puerto de Santa María.

Durante toda la jornada se había vivido un clima de tensión en el Palacio de Justicia de San Fernando. Medio centenar de personas lanzó gritos de "asesinas" a las jóvenes cuando eran conducidas al interior de las dependencias judiciales. Las acusadas entraron con gesto serio, no intentaron ocultar su rostro y tan sólo una de ellas cubría su pelo con una capucha. Los padres de las adolescentes vivieron este episodio en medio de la multitud, con evidentes gestos de dolor y numerosos llantos, sin que se les permitiese acceder al juzgado y sólo una de las acusadas mantuvo un breve contacto con su familia.

Una de las jóvenes confiesa ser la autora material

El juez instructor del asesinato de Clara G. C. decidió ayer levantar el secreto de sumario para las partes y compareció ante la prensa dada la ""alarma social formidable" que ha suscitado este caso. Juan José Parra eludió pronunciarse sobre el móvil del crimen porque todavía no ha encontrado uno "claro" . El magistrado pidió "precaución" en todas las especulaciones sobre los motivos del crimen, dado que las dos detenidas son menores de edad, tienen 16 y 17 años, y la investigación continúa abierta.Se descarta por el momento que se produzcan más detenciones, según el juez, quien aseguró que una de las dos chicas se ha inculpado como la autora material de las 18 puñaladas que acabaron con Clara. No obstante, ha dictado orden de prisión comunicada y sin fianza para las dos detenidas, a las que se les imputan sendos delitos de asesinato y para las que ya se han encargado informes psiquiátricos. El magistrado ha decidido que la instrucción siga mediante el procedimiento de tribunal-jurado.

El interrogatorio fue muy meticuloso y las dos implicadas fueron asesoradas por sendos abogados designados por sus familias. Un tercer letrado ejerce la acusación particular.

Más de un millar de personas acude al entierro de la víctima del crimen

Más de un millar de personas acudió ayer al entierro de Clara G. C. en el cementerio municipal de San Fernando (Cádiz). Compañeros del instituto Isla de León, donde estudiaba la víctima, profesores, familiares, vecinos, amigos, una representación municipal encabezada por el alcalde, Antonio Moreno, y muchos ciudadanos participaron en un multitudinario sepelio. Las exequias comenzaron a las 12.00 en la parroquia de San José Artesano donde, desde horas antes, se concentraron alumnos del centro escolar que intercambiaban abrazos y comentarios a la espera de que comenzase el funeral.

La llegada del féretro a la iglesia se produjo en medio de un respetuoso silencio, sólo interrumpido por los repetidos llantos y sollozos de los más allegados a la joven asesinada y de los compañeros que conocían a Clara, que tuvieron que ser consolados por sus profesores.

Al finalizar la ceremonia, el ataúd fue transportado a hombros por algunos familiares, que recorrieron a pie los 200 metros que separan la parroquia del cementerio de la localidad.

Los padres de la víctima, que recibieron numerosas muestras de cariño y mensajes de condolencia, iban justo detrás del féretro blanco que transportaba el cuerpo sin vida de su hija. El entierro concluyó a las 12.50 horas. En ese momento, un vehículo de la Policía Nacional trasladó a los padres al domicilio familiar.

Suspensión de clases

El consejo escolar del instituto Isla de León, donde se declaró una jornada de luto oficial, decidió a primera hora de la mañana suspender las clases. El director, José María Fernández, declinó efectuar declaración alguna y se limitó a dar lectura al comunicado oficial: "La Comunidad escolar del Instituto de Enseñanza Secundaria Isla de León de San Fernando quiere expresar su más profundo pesar por la muerte violenta de nuestra alumna y compañera Clara G.C., a la vez que se une al dolor de su familia."

En el escrito se detalla la buena conducta de la estudiante fallecida: "La alumna Clara G.C., durante los años que permaneció en este centro, obtuvo siempre con su comportamiento el respeto tanto de compañeros como de profesores. No podemos recordar otra cosa de ella que su educación y actitud respetuosa e interesada".

El comunicado aclara por qué los profesores y alumnos han decidido eludir comentar el suceso. "Las terribles circunstancias que rodean su muerte [la de Clara] están siendo objeto de investigación. Esta comunidad, solicita a todos sus miembros, a la opinión pública y a los medios de comunicación el respeto a la memoria de nuestra alumna y compañera".

"Cualquier hipótesis o cábala realizada en estos momento, además de trasladar un dolor mayor a sus familiares, no contribuye más que a añadir confusión en unos hechos ya de sí difícilmente explicables", concluye el escrito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de mayo de 2000

Más información