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FÚTBOL La gran final de París

Vicente del Bosque acepta la renovación, y Lorenzo Sanz la hará pública hoy

Esquivando al máximo a prensa y afición, el Madrid y el Valencia aterrizaron ayer por la tarde en París, cada uno en un aeropuerto. Al contrario que durante toda la Liga de Campeones, unos y otros viajaron en vuelos privados, sin periodistas ni hinchas a bordo. Para evitar incordios, de forma sigilosa, desde el mismo pie del avión, ambas expediciones fueron conducidas en autobús a sus respectivos claustros. Para aliviar angustias, hoy mismo, el presidente del Madrid, Lorenzo Sanz, piensa anunciar públicamente la renovación de Del Bosque al frente del primer equipo.

Del Bosque le dijo ayer a Pirri, el director deportivo del Madrid, que sí, que acepta la oferta de renovación que el club le había ofrecido hace algunas fechas y a favor de la cual se habían postulado los propios jugadores. Y hoy mismo, tal vez como mensaje de estímulo a su plantilla, tiene intención de hacerla pública Lorenzo Sanz, el presidente. Un bálsamo para el vestuario, sin duda. Y para el entrenador, un profesional que ha vivido durante meses una situación interina y mañana mismo se puede convertir en el primer técnico español que gana la Copa de Europa desde que lo hiciera Miguel Muñoz hace 34 años.Antes debe jugarse la final, claro. Cada equipo se ha refugiado en una esquina de la capital francesa: el Madrid, a 15 kilómetros, en el despampanante hotel Trianon Palace de Versalles, donde la habitación ronda la 60.000 pesetas y en cuyo álbum de huéspedes figuran Eisenhower, Patton, Marlene Dietrich y la reina Isabel II de Inglaterra; el Valencia, en Chantilly, a 30 kilómetros del corazón parisino, en el Chateau de le Tour, donde el precio por noche asciende a unas 25.000 pesetas , el mismo recinto donde ya descansaron durante el Mundial de 1998 las selecciones de Italia y Croacia.

La llegada de ambos equipos sirvió de avanzadilla a la caravana española que hasta el miércoles desembocará en París. Desde Madrid llegarán unos 300 periodistas y desde Valencia, alrededor de un centenar. Barajas dará la salida a unos 150 vuelos; Manises, a unos 40. En total, se esperan más de 50.000 españoles por las calles parisinas, un hecho sin demasiada relevancia por ahora para la prensa francesa.

Para la ocasión, el Madrid ha decidido transportar 1.000 kilos de material. Lo ha hecho por carretera, en una furgoneta que ha recorrido unos 1.300 kilómetros con dos utilleros del club dándose relevos al volante. El Valencia ha exportado 600 kilos de material, incluidos 150 pares de botas y tres uniformes de color naranja. Tanto uno como otro han decicido llevar a París un uniforme blanco. Buena señal para quien tenga que utilizarlo. El campeón recogerá la Copa con el traje tradicional e inmaculado, bien lavado y planchado.

En el aspecto deportivo, el Madrid presenta un rictus más angustiado que el Valencia. El azote recibido en la última jornada de Liga ha dejado a los de Chamartín en el alambre. Para una entidad con siete Copas de Europa en sus vitrinas no sería una tragedia aplazar la octava; pero sin un octavo premio la próxima campaña el club se vería irremediablemente enredado en la Copa de la UEFA, un torneo menor, tanto económica como deportivamente. Sin una nueva incursión en la Liga de Campeones, el Madrid dejaría de ingresar 5.000 millones, casi la cuarta parte de su presupuesto.

Como el Valencia acude con los deberes domésticos cumplidos, la situación es otra. Su técnico, Héctor Cúper, declara sin tapujos: "Nosotros ya estamos disfrutando de la situación hasta en los entrenamientos". Al equipo no se le puede pedir más. Estar en la final es un sueño que ni siquiera la mayor parte de los valencianistas habían tenido jamás.

Eso sí, Cúper advierte de que dejará de gozar en el mismo momento que empiece el partido. Su carácter taciturno es así, no se lo permite.

El cansancio de ambos conjuntos está repartido. El Madrid acude a París con 64 partidos encima: 38 de Liga, 16 de Liga de Campeones, seis de Copa y cuatro del Mundialito. El empacho del Valencia no es muy inferior. Ha jugado 60 encuentros oficiales: 38 de Liga, 18 de Liga de Campeones, dos de la Supercopa y dos de Copa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de mayo de 2000

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